La cúpula de Ciudadanos,
aprobará este sábado en Barcelona las candidaturas del partido para las
elecciones del 26 de junio. Como anunció su líder, Albert Rivera, no se
repetirán las primarias con las que se configuraron los cinco primeros puestos
de cada lista para el 20-D. Y lo hacen, para cambiar a su gusto varias de ellas
y eliminar a alguno de sus candidatos, corrompiendo el proceso de elección interna
del que tanto lleva presumiendo Rivera en los últimos dos años. Cada día
Ciudadanos, se parece más en su funcionamiento interno al Partido Popular. No
se puede permitir que presuman, y exijan a los demás, lo que ellos ni siquiera
hacen.
El fichaje estrella para la
repetición electoral es el cómico televisivo Félix Álvarez, «Felisuco»
de nombre artístico, quien, encabezará la lista por Cantabria para intentar
revalidar el escaño que obtuvo en diciembre por esa circunscripción Carlos
Pratch, quien pese a haber sido elegido por los militantes, ha sido
defenestrado por la cúpula naranja.
El otro cambio importante
se produce en la lista por Valencia, que pasa a encabezar, el oportunista Toni
Cantó después de haber concurrido en el número dos el 20-D, de nuevo aquí, no
se respeta la voluntad de la militancia. Es la segunda vez que la cúpula de
Ciudadanos coloca al actor en un lugar privilegiado, ser íntimo amigo del líder
supremo tiene sus ventajas.
Conviene recordar, que Toni
Cantó es exdiputado de UPyD y amigo personal de Albert Rivera, y que pasó a
integrar las listas de Ciudadanos, pocos meses después de haber acompañado en
el verano de 2015 a Irene Lozano en una candidatura para suceder a Rosa Díez en
UPyD. Antes de ser derrotado, ya había negociado su incorporación a las filas
de Ciudadanos, una forma de actuar que muestra la catadura moral de este
elemento. Pese a que los estatutos de Ciudadanos establecen un mínimo de seis
meses de afiliación para poder presentarse a las primarias, quienes lo dirigen
se los saltaron para que fuera en sus listas, algo que hacen tan a menudo, que
en Ciudadanos de hecho, cualquiera está al albur de los caprichos de sus
dirigentes, dando igual que tus compañeros te hayan dado su confianza.
