Tras aprobar el Parlamento
de Cataluña una ley ilegal destinada a expoliar la Hacienda estatal, los
españoles asistimos hoy perplejos a la entrevista en la que, Oriol Junqueras,
exigirá a Cristóbal Montoro una nueva inyección económica de 7.500 millones de
euros.
Cataluña debía en 2007,
15.000 millones, ahora debe 73.000 millones como consecuencia de la horrible
gestión realizada y del despilfarro pro independencia. Si Cataluña no entró
hace tiempo en suspensión de pagos, es simplemente porque el Estado ha
intervenido y les ha socorrido.
La Comisión Europea, le
impone a España un déficit anual para todas las Administraciones Públicas, y
España lo reparte entre todas ellas, cuando una de las CCAA no lo cumple,
automáticamente se tiene que compensar con recortes en las demás, es decir, el
que ahorra y cumple es penalizado.
Nadie le presta ya dinero a
Cataluña, al ser sus títulos bonos basura, el mercado de capitales no se lo da,
además de que su prima de riesgo triplica a la española. Quien le preste
dinero, lo hace sin ningún tipo de garantía de devolución, inclusive el Estado,
y además sabiendo, que está financiando el proceso hacia la hipotética
independencia. Todo como consecuencia de la dejación de los sucesivos gobiernos nacionales desde la
Transición.
La solución es muy
sencilla, al gobierno independentista no
hay que pagarle ni un euro más de lo que le corresponde, si despilfarra y
emplea el dinero en otras cosas, que acudan a la Delegación del Gobierno a
cobrar los pensionistas, los empleados públicos, los farmacéuticos, para que sepan que España, que el Estado no
les deja tirados, así serán conscientes de lo que les espera si apoyan a los
sediciosos.
