La poca vergüenza del
régimen socialista andaluz no tiene límites. El pasado 24 de febrero, tras la
celebración del consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Huelva, sus
miembros, entre los que se encuentran representantes de instituciones y agentes
sociales, se dirigieron a una conocida marisquería, en la cual, con dinero
público de la caja de dicha institución, se rindió homenaje a Manuela de Paz,
ex presidenta que se ha visto obligada a dimitir por su imputación por
prevaricación, fraude en subvenciones, malversación de fondos públicos, y
delito contra la integridad moral de los trabajadores.
Manuela de Paz es una de
esos cientos de socialistas privilegiados que son puestos a dedo en cargos muy
bien remunerados. Anteriormente, fue delegada de Economía de la Junta de
Andalucía en Huelva. Se desconoce el tiempo que pasará hasta que el régimen le
conceda un nuevo sillón dorado.
Como podemos comprobar, en
Andalucía nada cambia para sonrojo de todos esos andaluces que ven perplejos
como se las gasta el PSOE en esta comunidad.
Me sorprende, que quienes
han hecho posible que el PSOE siga gobernando Andalucía, y me refiero a
Ciudadanos, sigan manifestando en sus declaraciones que están consiguiendo
cambios regeneradores. Ante casos como el que he relatado, los que se han
convertido en la muleta del PSOE en Andalucía, miran para otro lado a sabiendas
de que los hechos invalidan sus palabras.
Ciudadanos, con su apoyo al
PSOE, es coresponsable de todo lo que ocurre en esta tierra, pues con su
silencio culpable está permitiendo que la mala gestión, la corrupción y la
injusticia sigan siendo lo cotidiano, el pan de cada día, en nuestra querida y
maltratada Andalucía.
