Obama le hizo en su
día una promesa al mundo “solo iré a Cuba si veo avances en materia de Derechos
Humanos”, eso no ha ocurrido y pese a ello Obama está en Cuba. Una traición en
toda regla a todos esos miles de cubanos que han sufrido en sus carnes la
terrible represión de la criminal dictadura comunista, dictadura que sufren
desde tiempos casi inmemoriales.
Desde ayer está en
la isla caribeña y su visita debemos explicarla desde dos perspectivas
diferentes. La de apuntalar el colonialismo económico mediante el desembarco de
empresas norteamericanas, casi en exclusiva, y la puramente personal. El
presidente que ve que su tiempo se acaba, que no ha podido cumplir lo que le
prometió a su pueblo, pero que tras la firma del acuerdo nuclear con Irán y el
llamado deshielo con Cuba, conseguirá más protagonismo histórico.
La visita de Obama a
Cuba, es claramente, un balón de oxigeno para la dictadura, Raúl Castro ya lo
ha advertido “no claudicaremos en uno solo de nuestros principios”. Cuba pasa
del “yankee go home” al “yankee welcome”.
Desde que Obama
anunció el cambio de política con respecto a Cuba, la represión del régimen
incluso ha aumentado con respecto a los opositores, de hecho, la dictadura ha
ordenado estos últimos días una oleada de detenciones para vaciar las calles de
disidentes.
Durante décadas se
ha mantenido un pulso entre la libertad y la tiranía, pues el bloqueo lo que
pretendía era eso, hacer caer la dictadura y liberar al pueblo cubano, ahora
podemos certificar que los tiranos han ganado el pulso y que el pueblo cubano
ha sido el gran perjudicado en todos los aspectos.
Obama ha hecho
posible, que la nación más poderosa del mundo se arrodille ante una nación
dirigida por despiadados dictadores. El país que durante muchos años era
percibido como el abanderado de la libertad en el mundo no se merece un
presidente que actúe así.
