¿Qué quiere ser Podemos, un
partido o un Movimiento Revolucionario? De lo que sus militantes decidan sobre
este asunto puede depender parte del futuro político español a medio plazo.
Es evidente que existe un
enfrentamiento en el seno de Podemos entre dos facciones, la de Errejón y la de
Iglesias. Pero que nadie crea que ideológicamente son muy diferentes, los dos
son totalitarios y ambos aspiran a una dictadura comunista.
La diferencia es otra,
mientras Errejón pretende que Podemos sea un partido político fuerte donde sus
cargos públicos se rijan por una disciplina y todo esté controlado; Iglesias
sigue anclado en el asamblearismo revolucionario universitario y es apoyado por
los sectores más radicales, incluida Izquierda Anticapitalista.
Mientras que Errejón
prefiere que Podemos se abstenga y permita gobernar al tándem PSOE-Cs, para así
disponer de un tiempo aceptable para crear
las estructuras de un partido fuerte, además de no correr el riesgo de que el
PSOE les pueda quitar el gran poder municipal y autonómico que les dio,
Iglesias y toda la fauna que le apoya, quieren que se repitan las elecciones
convencidos de que obtendrán mejores resultados y se convertirán en la
referencia de la izquierda.
Con la filosofía de
Errejón, sus diputados votarían siempre en bloque, en el actual Podemos, en el
de Iglesias, pacte lo que se pacte, nunca tendrán asegurado los líderes de
Podemos el voto de los suyos y sus distintas confluencias.
A fecha de hoy, Podemos
arde en Madrid, Cataluña, Galicia y el País Vasco, y en caso de tener que votar
otra investidura nadie, ni ellos mismos saben que votarían los suyos.
Mientras que Errejón aspira
a ser un edificio, Iglesias aspira a seguir siendo un montón de materiales de
construcción.
