Nicolás Maduro nombró para
la vicepresidencia económica a Luis Salas, hace solo 40 días, personaje cuyo
único bagaje era su cercanía al podemita español, Alfredo Serrano. Debido a su
desastre de gestión, Nicolás Maduro lo cesa apenas mes y medio después de
nombrarlo.
Cuando lo habitual en
Venezuela, es la escasez de alimentos y el desabastecimiento de medicinas,
ahora también las panaderías han iniciado el recorte en su producción de pan
por su temor a quedarse sin existencias ante la falta de trigo. Son ya cinco
los molinos que están paralizados ante la escasez de materia prima. Todo apunta
a que a final de mes, si nadie lo remedia, los venezolanos se quedarán también
sin pan. Incluso, las fábricas de galletas se han visto obligadas a parar su
producción.
Esa revolución bolivariana
que prometía el paraíso, ha sumido al pueblo venezolano en un auténtico
infierno donde sobrevivir se hace cada vez más difícil, una realidad en donde
tener cubiertas las necesidades más básicas se convierte en un imposible para
las familias venezolanas.
Hablamos de un país donde a
diario suben los precios, hablamos de una Venezuela que lidera el ranking
mundial de inflación. El espejo donde se mira Podemos no se lo deseo ni a mis
enemigos.
Si a esto sumamos, que en
Venezuela se encarcela y tortura a los que no piensan como el poder, y que se
produce una media de cien asesinatos diarios, además de dedicarse los
dirigentes bolivarianos al narcoterrorismo, entendemos que aquí, en la Europa
de las libertades y los derechos humanos, se deba combatir a todos aquellos que
muestran en público su apoyo a un régimen fascista, totalitario y criminal que
tanto hace sufrir a su pueblo.
Los de Podemos lo tienen claro,
si tanto les gusta el régimen bolivariano, que se vayan a vivir allí, pero que
no traten de arrastrarnos a nosotros a un infierno similar.
