Mariano Rajoy empieza a
verle las orejas al lobo, por ello, empieza a lanzar mensajes dirigidos al
PSOE, y también, para demostrarle a la opinión pública que su oferta de dialogo
va en serio.
Los populares están
dispuestos incluso a negociar sus leyes más emblemáticas, esas que con tanto
ahínco han defendido y sacado adelante contra viento y marea la pasada
legislatura.
El Partido Popular ya se ha
dado cuenta, de que sus líneas rojas solo deben ser esas con las que coinciden
la gran mayoría de los ciudadanos españoles, es decir, defensa de la unidad de
España, la soberanía nacional, la igualdad de los españoles, el respeto a la situación en Europa y la lucha
contra el terrorismo.
Por su parte, Pedro
Sánchez, sigue obcecado en llegar a la presidencia pactando con la izquierda
radical y los separatistas, incluso sin desechar la idea de ser presidente de
un pentapartito. Darle al PNV una de sus plazas en la Mesa del Senado y
prestarle a, ERC y a CDC (DyL), diputados para que tengan grupo parlamentario
propio, pese al estupor que se ha producido en el propio PSOE, forman parte de
la estrategia que está empleando la actual cúpula del PSOE, ese pequeño grupo
de fieles a Pedro Sánchez.
Los españoles deben saber
que los separatistas desean que Pedro Sánchez sea presidente, sencillamente, porque
tienen muy claro que con él les sería más fácil conseguir sus objetivos.
Siento vergüenza ajena,
cuando escucho a Pedro Sánchez hablar de “tender puentes” con quienes quieren
cometer el mayor de los crímenes, el de destruir España rompiendo su unidad
nacional.
Ni siquiera ha empezado la
cuenta atrás de los dos meses estipulados para la posible repetición electoral
y ya presumimos que vamos a presenciar episodios que nos van a helar la sangre.
Para algunos, llegar a la
presidencia y pasar a la historia, es más importante que preservar la unidad de
la nación más antigua de Europa, nuestra patria, nuestra nación, nuestro país,
al gusto.
