La semana pasada publicó
eldiario.es en su edición de Castilla-La Mancha, una entrevista al cineasta
francés Cyrille Martin, quien está realizando un documental sobre el 11-M desde
la perspectiva de que la versión oficial, recogida en la sentencia, supone
«una gran manipulación» de lo sucedido.
En dicha entrevista, Martin
sostiene que Zougam «es el chivo expiatorio del 11-M porque cualquier
persona en sus cabales lo habría declarado inocente». Y afirma que «Hemos
visto que durante todo el juicio no había absolutamente ninguna prueba que pudiera
inculparlo. Sus huellas, de las que tanto hablaron los medios, fueron un
invento. Los dos testigos que afirmaron haberlo visto en los trenes declararon
demasiado tarde: ¡tres semanas y un año después de los hechos! Por tanto, no
son fiables» y que «La decisión del juez de condenar a Zougam se
explica por la necesidad de cerrar el caso para así evitar que surgieran más
preguntas molestas».
Al cabo de unas horas de su
publicación, eldiario.es decidió
eliminar la entrevista y borrarla de sus archivos, en un flagrante caso de
censura con pocos precedentes en la prensa digital. Este sábado, el eldiario.es
publicó una nota justificando su decisión y arremetiendo contra el entrevistado
-un intelectual de izquierdas vinculado a los movimientos anti OTAN- y los
periodistas españoles que han sostenido tesis similares.
Pero ¿Cual es la verdad del
11-M? ¿Realmente a alguien le interesa conocer esa verdad?
La izquierda se aferró a
que el caso ya estaba juzgado y se negó a que se siguiera investigando, la
derecha, presa de sus complejos, optó por tirar la toalla y no volver a hablar
del asunto.
En esas elecciones, la
derecha llevaba mucha ventaja en los sondeos electorales y se daba su victoria
como segura. El socialismo nombró candidato a un personaje como Zapatero por la
sencilla razón de que era elegido para perder. Tras los atentados, la derecha
se comportó con gran torpeza, como siempre, no supo transmitir su mensaje a los
ciudadanos y no fue capaz de, suspender y aplazar, la cita electoral. Por su
parte, los socialistas, con Rubalcaba al frente, fueron muy hábiles y supieron
canalizar la indignación ciudadana en votos a su favor. Eso sí, utilizando las
indignas armas de la coacción y el amedrantamiento del adversario, así como, la
de manipular sentimentalmente a los ciudadanos.
Personalmente, tengo que
reconocer, que me cuesta trabajo creer que esa estrategia perfecta de los
socialistas fuera improvisada solo en unas horas tras los atentados, era todo
muy elaborado y la desarrollaron con gran maestría.
Pensemos como pensemos en
este asunto, todos estaremos de acuerdo en que el gran beneficiado de los
atentados fue el que ganó las elecciones debido al vuelco en intención de voto
provocado. Deducir de ahí que el PSOE tenía conocimiento de lo que iba a
suceder es mucho suponer, aunque hay ciudadanos que así lo creen.
El asunto se juzgó, fue un
juicio farragoso y muy mediático, en donde quedó muy claro, que el gobierno
socialista se encargó de que su verdad se convirtiera en la verdad oficial,
sabían que siempre habría un juez dispuesto a protagonizar la mascarada. El
problema es que tras el juicio la gran mayoría de españoles creen, y así lo
dijeron las encuestas, que la verdad no se conoce.
Incluso el entonces
gobierno socialista, consiguió que Pilar Manjón, madre de una de las víctimas,
se dejara utilizar para crear una asociación que le plantara cara a la AVT, y
así, romper su unidad de acción.
Tengo que reconocer que el
papelón que jugó en todo esto la Sra. Manjón me tiene confundido. ¿Cómo alguien
pudo poner por delante su ideología política, a saber quién asesino a su hijo?.
Cada vez que esta señora afirmaba ante los medios que los atentados estaban
aclarados y que se oponía a que se siguiera investigando, parece como si
renunciara a saber quienes eran los auténticos responsables del asesinato de su
hijo y de muchos ciudadanos más. Algo totalmente anti natura.
Pero es que el 11-M es
mucho más, es el responsable de que Zapatero fuera presidente y que tras ocho
años de gobernarnos nos dejara sumidos en una crisis económica, política e
institucional de gran magnitud. Los gobiernos socialistas de esos ocho años son
los auténticos responsables de que nuestros hijos, por primera vez, vayan a
vivir peor que sus padres.
Hace bastante tiempo, un
amigo bastante ilustrado me dijo que los responsables del 11-M fueron los
Servicios Secretos de Marruecos, como revancha por lo de Perejil, y ETA, que no
tenía pruebas de lo que decía pero que había llegado a esa conclusión.
Como podemos observar, a
este respecto hay opiniones para todos los gustos, yo personalmente estoy porque
se hubiese seguido investigando hasta el final. Oponerse a ello me resulta
enormemente sospechoso.
Lo ocurrido con la
entrevista a este cineasta francés vuelve a alimentar las sospechas de que todo
lo que envolvió al 11-M fue una gran conspiración y que los culpables siguen
vigilantes para que la ciudadanía española jamás conozca la verdad al respecto.
Me atrevería a decir, que mientras no se conozca toda la verdad sobre el 11-M, no se podrá hablar de una democracia consolidada en nuestro país.
