El principal debate
electoral de las elecciones autonómicas catalanas no lo van a protagonizar
quienes representan a los partidos favoritos, ni los líderes de esos partidos.
Lo protagonizará, Margallo, el ministro de Exteriores, y el que va en el quinto
lugar en la candidatura independentista de “Junts pel Sí”. Vamos, alucinante.
Con la elección de Margallo
para representar al Partido Popular en este debate, lo que demuestra Rajoy, es
que da por seguro el descalabro de su partido y humilla sobremanera al animoso
Albiol, pues lo que defiende Margallo, nada tiene que ver con lo que defiende
Albiol.
Margallo dijo hace pocos
días, que cedería todo el IRPF y los impuestos especiales a la Generalidad de
Cataluña, a la vez que reconocería eso
que llaman “singularidad catalana”, vamos, parecido a lo que dice el PSOE. Tras
ello, se formó el lío en el PP con toda la razón del mundo, pero como vemos, D.
Mariano no desautorizó nunca las palabras de Margallo y ahora bendice este despropósito.
Si alguien entiende algo, le ruego me lo explique.
Los catalanes van a
presenciar un debate, entre un independentista y un ministro que dice cosas
totalmente contradictorias con las que dice el candidato de su partido y el PP
catalán en su conjunto, la catástrofe popular está garantizada. Margallo
defiende un arreglo político entre castas que le birle al pueblo español su
soberanía, así de claro.
Soy muy crítico con
Ciudadanos por lo que está haciendo fuera de Cataluña, pese a ello, entiendo
que el único voto útil en Cataluña va a ser el que se le dé a Ciudadanos,
partido que va a barrer a todos los partidos que en teoría son
“constitucionalistas”. Que Inés Arrimadas se afane en conseguir el máximo de
escaños posibles, que consiga que los independentistas no obtengan la mayoría,
y después que se retraten todos los demás. Probablemente, en ese supuesto
escenario, veremos la más esclarecedora foto política de la historia de este
país.
