Francisco es el tercer Papa
en visitar Cuba, lo hace tras Juan Pablo II y Benedicto XVI. Tras la visita de
sus antecesores, los cubanos no avanzaron ni un solo centímetro en la
recuperación de su libertad, ese precioso don
que tiene secuestrado la cruel y opresora dictadura comunista cubana.
Resulta bastante
decepcionante observar, como en el fondo, el principal objetivo del Vaticano en
sus visitas a Cuba es la de conseguir que se respete la libertad de culto,
abriendo espacios para la Iglesia católica, y no la de que se recuperen todas,
absolutamente todas, las libertades y los DDHH.
Es conocido, que el Papa ha
actuado de mediador para que se restablezcan las relaciones entre Cuba y EEUU,
pero sin exigir a cambio al régimen ningún avance en el ámbito de las
libertades y los derechos más elementales.
Mientras Amnistía
Internacional ha denunciado, que el acoso y las detenciones de opositores se ha
incrementado desde la “bajada de pantalones” de Obama, mientras los atropellos
del régimen cubano prosiguen, el Papa Francisco se entrevistará con un tirano
llamado Raúl Castro, heredero de su hermano, otro tirano llamado Fidel.
Desconozco si el Santo
Padre, además de entrevistarse con los verdugos, va a tener algún encuentro con
las víctimas, pues de no ser así, como católico, me llevaría una gran
decepción.
Es evidente, que el Papa de
Roma, por lo que representa, tiene un gran peso en el mundo, por lo que su
capacidad de mediación en asuntos internacionales es muy importante, pero diplomáticos
hay muchos y Papa solo uno, y en él debe primar la labor de combatir el mal que
asola el mundo, y nunca el de dar oxígeno a malvados dictadores.
