Mariano Rajoy intenta,
mediante argucia, camuflar su cobardía. El Partido Popular propuso ayer en el
Congreso una reforma para ampliar los poderes del Tribunal Constitucional para
hacer cumplir sus decisiones y las de la Justicia, ¿se entiende que las
sentencias no cumplidas del Tribunal Supremo también se cumplirán o esta
decisión no es retroactiva?. Con dicha reforma, el TC podrá inhabilitar a las
autoridades y funcionarios que se nieguen a ejecutar sus resoluciones, pudiendo
incluso instar al Gobierno para que haga efectivo el cumplimiento de sus
sentencias.
La reforma del Gobierno, es
un intento a la desesperada para evitar verse forzado a recurrir al Art. 155 de
la Constitución, que para aplicarlo tendría que proponérselo al Senado para su
aprobación. El solo nombrarle a Rajoy la aplicación de este artículo parece
descomponerlo.
Cuando un gobierno
autonómico, como el catalán, lleva décadas incumpliendo las sentencias
judiciales e ignorando la legalidad vigente, afirmando en público que no están
dispuestos a acatar las normas y las sentencias que supongan un obstáculo al
proceso independentista, y como consecuencia de ello, cientos de miles de
catalanes ven como a diario se atropellan desde el poder sus derechos y
libertades, el comportamiento temeroso del Gobierno de Rajoy es inadmisible.
Mariano Rajoy ha disfrutado
de 4 años de mayoría absoluta para cambiar todas las leyes que no le gusten, y
en cambio, a final de legislatura y en vísperas de las catalanas y generales,
le da por recurrir a esta chapuza.
La respuesta de la
oposición ante esta iniciativa de reforma abochorna, parece que eso de que se
tengan que cumplir las resoluciones judiciales “no les mola”, lo mismo no
quieren cabrear a sus siempre posibles “socios” nazi-onalistas.
