El sondeo del CIS del
pasado mes de enero, le otorgaba a Podemos el respaldo del 23,9% de los
votantes, en cambio, en el realizado a primeros de julio, ese respaldo bajó al
15,7%. El porqué de semejante caída a escasos meses de las elecciones generales
debe ser analizado.
Si a finales del pasado
año, Podemos era percibido como un partido, incluso con posibilidades de ganar
unas elecciones, ahora le sitúan como tercera fuerza política a gran distancia
del PP y del PSOE.
Debemos preguntarnos cuales
son las causas por las que tantos ciudadanos ya no confían en el partido que
lidera Pablo Iglesias.
Podemos se construyó en
torno al liderazgo de Pablo Iglesias, ahora es evidente que sus apariciones
públicas ya no despiertan el interés que despertaban, posiblemente porque en su
comportamiento empiezan a verse demasiadas coincidencias con esos de la casta
que tanto criticaba.
Los ciudadanos ya piensan
que Podemos no puede ganar, y que por lo tanto, no podrá cambiar las cosas, lo
que le ha hecho perder la hegemonía de la izquierda, esa que ha ostentado
“cuatro días”. Las diferencias ideológicas entre sus dirigentes y el escaso
interés de sus militantes en sus primarias demuestran bastante desmoralización
interna.
Los titubeos de Podemos
frente al separatismo confunde a sus votantes potenciales, por mucho que
pretenda Pablo Iglesias en presentar a su partido como socialdemócrata, lo
cierto es, que es de izquierda radical, y por lo tanto, ideológicamente nada
proclive al nacionalismo, al separatismo.
Su participación en
gobiernos locales y autonómicos ha sido decepcionante, llena de improvisaciones
y ocurrencias, en poco ha repercutido en la vida de los que menos tienen, eso
sí, han escenificado retiradas de cuadros, estatuas y cambiado nombres de
calles, un bagaje bastante pobre.
En lo referente a los
pactos postelectorales han demostrado que solo buscan atesorar poder al más
puro estilo de los partidos de siempre.
Lo ocurrido en Grecia con
Tsipras ha significado una gran losa para Podemos, darle todo tu apoyo al que
fracasa estrepitosamente siempre pasa factura.
El gran beneficiado de lo
que le sucede a Podemos es Rajoy, pues ha conseguido transmitir a muchos
ciudadanos que un PSOE seguro perdedor echado en los brazos de Podemos y
gobernando, traería inestabilidad y significaría un freno a la presunta
recuperación.

a estas alturas quien va a creer nada que venga de la derecha que no sea meter miedo,se debe empezar a apoyar los círculos en los territorios rurales ,y volveremos a tener fe de nuevo en podemos
Nada nuevo, nada que sorprenda. Se sigue cumpliendo la estrategia Arriola al pie de la letra.