Las declaraciones de Susana
Díaz afirmando que no va a haber ningún tipo de excepción en relación a las
personas que permanezcan en fase de imputación, y que todas tendrán que
abandonar su escaño, indican claramente que se está plegando gradualmente a las
condiciones exigidas por Ciudadanos, y digo lo de gradual porque Ciudadanos
incluye también a los cargos de partido. Ya solo faltaría que Susana Díaz accediera
a firmar el pacto anticorrupción que Ciudadanos considera condición obligada.
Todo parece indicar que en Ciudadanos ya piensan que el acuerdo es posible en
Andalucía.
Pero aquí, la gran pregunta
es si en Andalucía hay que limitarse al presente, si nos tenemos que contentar
con echar de la política a ex presidentes socialistas que ya cuentan muy poco,
o si por el contrario hay que pedir responsabilidades políticas por lo que se
ha hecho, por las ilegalidades y delitos cometidos.
Por lo visto, Ciudadanos
pretende con su apoyo amnistiar políticamente al PSOE-A y a la Junta de
Andalucía. Y esto ocurre precisamente cuando ayer se detuvieron a otros 35 ex
altos cargos socialistas y funcionarios de la Junta de Andalucía por el fraude
de los Cursos de Formación. Por cierto, la UDEF de la Policía Nacional cree que
cuando acabe esta tercera fase de la Operación Edu estarán imputados otros 400
miembros del partido de Susana Díaz.
No entiendo como los que le
exigieron la dimisión a la consejera madrileña Lucía Figar por un contrato
posiblemente legal de 1.800 euros, se desentiendan de pedir responsabilidades
políticas por los ERE o los Cursos de Formación, que juntos suman más de dos
mil millones de euros, ni le pidan responsabilidades a la propia Susana Díaz por
la concesión fraudulenta de la mina de Aznalcollar a una empresa de amiguetes.
Y luego se empiezan a
extrañar en Ciudadanos al conocer sondeos a la baja, parece que no entienden
que su electorado es mucho más volátil que el de los partidos viejos y que en
cuanto ven cosas como las que he expuesto se cambian de flor sin ningún
problema. No se puede estar siempre instalado en el marketing político y
sobreactuar constantemente de cara a los medios, ahora a los de Rivera les toca
retratarse.
