Me hubiera gustado estar
presente. Eso de que entre la policía en el domicilio del delegado del Gobierno
en Valencia, se le cuadren, y a continuación lo esposen y se lleven detenido a
la máxima autoridad del Estado en esa comunidad, debió de ser una escena digna
de ser vista.
Pues sí, el popular Serafín
Castellano fue detenido por orden del Juzgado de Instrucción nº 1 de Sagunto
por aceptar sobornos a cambio de la adjudicación de contratos públicos a la
empresa de extinción de incendios Avialsa. Este elemento aceptó rifles,
cacerías, jamones, vino, relojes y dinero en efectivo a cambio de otorgar
contratos por valor de 33 millones de euros cuando era consejero.
Lo curioso es, que luego se
sorprenden en el Partido Popular del desastre electoral del pasado domingo. Hay
una frase que se dice mucho por aquí, por Sevilla, “hay más chorizos que
botellines”, una frase perfectamente aplicable al PP valenciano, pues no
olvidemos que toda la corrupción que se va descubriendo sea posiblemente solo
la punta del iceberg de la real. Y os lo aseguro, de corrupción entendemos
mucho los que residimos en Andalucía.
Lo cierto es, que si
comparamos la cuantía sustraída en la Comunidad Valenciana con la sustraída en Andalucía,
no hay color, pero no sé por qué, existe la arraigada percepción de que si los
que roban son del PP, el delito es mucho más grave que si lo cometen los del
PSOE, supongo que eso tendrá algo que ver con eso de la “superioridad moral de
la izquierda”.
Si por mí fuera, el Partido
Popular valenciano se habría disuelto por orden judicial, al igual que el PSOE
andaluz, pues ha quedado demostrado y se constata día a día que ambos se
comportan como vulgares organizaciones criminales cuyo fin es saquear las arcas
públicas, es decir, robarnos a los ciudadanos.
Es evidente que quienes
tienen el poder para plasmar su firma y perpetrar el delito se llevan su
suculenta parte, pero la finalidad es financiar a su partido por mucho que luego,
tras destaparse todo, lo nieguen.

Excelente reflexión, como siempre, en este caso adornada con un buen chorizo. ¿No sé por qué se le empezó a llamar chorizos a esta gentuza con lo bien que sabe el chorizo auténtico?