Vivimos en una sociedad
plural, por ello, en lo referente a temas como el del aborto entendemos que
haya personas abiertamente opuestas, y otras en cambio, que apuestan por el
aborto libre, aunque quizás la mayoría opte, como es mi caso, por una ley
razonable y de consenso que sepa encontrar el equilibrio entre lo permisivo y
lo restrictivo.
No podemos olvidar, que
cuando se trata de tomar postura sobre un asunto en el que influyen las
convicciones, valores y principios arraigados en lo más profundo de nuestro
ser, hay personas a las que les cuesta mucho ceder para así poder llegar a
acuerdos.
La turbia y hasta
contradictoria posición que ha tenido el Partido Popular durante la actual
legislatura, está provocando la lógica indignación entre una parte importante
de sus militantes y de su electorado, e incluso, mucho malestar entre algunos
de sus parlamentarios. El próximo martes se debate en el Congreso una reforma
de la ley del aborto, y a fecha de hoy se desconoce en qué va a consistir
además de que las menores no puedan abortar sin el consentimiento de sus
padres, algo con lo que la mayoría de la población está de acuerdo.
Ahora parece que Rajoy se
está pensando introducir lo evidente, que el aborto no es un derecho, algo que
no reconoce la legislación de ningún país, una idea que debió parir Zapatero
mientras sentado veía pasar las nubes. Pero lo triste es, que el PP no parece
querer cambiarlo por principios, pues hace ya demasiado tiempo que renegó de
todos ellos, lo hace simplemente como un apaño en busca de un equilibrio político
imposible que pare la sangría de votos que sufre.
Parte de su partido y de
los “colectivos pro vida”, no le perdonan a Rajoy que prometiera derogar la ley
del aborto de Zapatero, para una vez en el poder, dar marcha atrás en el último
momento y presentar una reforma con complejos, muy tibia y muy complaciente,
fruto del más abyecto cálculo electoral.
Un drama personal y
familiar como el aborto, fue convertido en un derecho por un iluminado,
hablamos de algo, que para muchos, son
simples crímenes tolerados por una sociedad relativista.
Lo cierto es, que el
Partido Popular de Mariano Rajoy ha abandonado los principios jurídicos y
morales que siempre defendió en esta materia por intereses político, y claro
está, eso causa mucho malestar en muchos de los suyos.
