El ayuntamiento de Sevilla
lleva trabajando, desde hace años, en que la ciudad hispalense se convierta en
un destino turístico de masas. Estos últimos años, el número de turistas se ha incrementado notablemente,
y por ello, todo lo conseguido no se puede perder por errores de bulto del
actual alcalde y su equipo de gobierno.
Hace algún tiempo, el
ayuntamiento de Sevilla creó a bombo y platillo la tarjeta llamada Sevilla
Card, una tarjeta destinada a que los turistas pudieran acceder a los
principales monumentos de la ciudad con importantes descuentos y cuyo importe
dependía si el visitante pernoctaba uno, dos o tres días.
En un principio, está
tarjeta era gestionada por el Consorcio de Turismo de Sevilla, quien la gestionó
de una manera correcta, pero misteriosamente, esa gestión se le entregó a una
empresa privada, y claro está, la ciudad de Sevilla ha salido muy perjudicada
por esa equivocada decisión, pues la dejadez del popular Zoido ha hecho que aún
no se haya renovado el contrato con la empresa y no haya previsto lo que
sucedería por esa tardanza.
Algo escandaloso, la
tarjeta Sevilla Card se sigue vendiendo pese a no estar operativa desde enero,
y el alcalde, Juan Ignacio Zoido, en unas desafortunadas declaraciones le echa
la culpa a la empresa que la gestiona y se lava las manos, algo que desde mi
punto de vista, le descalifica por completo.
Lo peor que le puede pasar
a un destino turístico como Sevilla, es que sus visitantes se sientan estafados
por su ayuntamiento.
