El problema de Andalucía no
solo reside en que la Junta de Andalucía esté aquejada de metástasis por
corrupción, el problema es también, que quienes se suponen que son o que eran
la alternativa, de eso nos enteraremos tras lo que suceda en las próximas citas
electorales, el presunto recambio también está bajo sospecha, ya que en muchos
sitios donde el Partido Popular gobierna observamos que aumentan sus imputados
y, crecen y crecen, los que están siendo investigados.
En la localidad sevillana
de Tomares tenemos un caso de estos, su alcalde, el popular José Luis Sanz,
está a la espera de que el Tribunal Supremo decida si tiene indicios
suficientes para imputarlo, ya que este individuo es senador y está aforado.
Pero es que además, su delegado de Presidencia y concejal de Hacienda, Eloy
Carmona, que es el número 2 del PP de Sevilla, está imputado junto a otros
miembros del equipo de gobierno.
Ayer comparecieron a
declarar ante el Juzgado de Instrucción nº 8 de Sevilla y todos se negaron a
declarar. Desde muy temprana edad se, que el que no tiene nada que ocultar no
tiene ningún problema en declarar, esto de la “ley del silencio” es más propio
de mafiosos que de representantes de los ciudadanos en una democracia.
Estos elementos, y me
refiero al equipo de gobierno de Tomares, se dedicaban al parecer, a contratar
a uno de los suyos pagándole 2000 euros al mes durante dos años, por realizar
informes falsos que contenían una sola frase. Pero es que además, Eloy Carmona,
recordemos “nº2 del PP de Sevilla” está también imputado por las retribuciones
municipales que se le pagaron al presidente del PP de Tomares por una serie de
informes con cargo al ayuntamiento que ni se realizaron ni se atendieron los
fines para los que se facturó.
Todos estos hechos se
conocieron por la denuncia que interpuso el único concejal del Partido
Andalucista, Alberto Mercado. No podía ser otro el que lo hiciera, pues los
representantes de los viejos partidos dan la impresión de que se respetan en la
“mangancia”, de que “se reparten el territorio de caza” y así todos pueden
seguir cometiendo sus rentables fechorías.
En los tiempos en que
vivimos de absoluta desafección de la ciudadanía hacia los políticos y la
política, conocerse este tipo de hechos hace evidentemente que los ciudadanos
se planteen darle su confianza a otras opciones más nuevas que no estén salpicadas por la lacra de la
corrupción.
