El PSOE es consciente del
enjuague que está protagonizando en Madrid, y por ello, está tratando de
maquillarlo. El objetivo era que el ex ministro Ángel Gabilondo fuera elegido
candidato a la presidencia de la Asamblea de Madrid sin pasar por unas
primarias en donde los militantes eligieran libremente, y así está sucediendo,
estos días se están celebrando simulacros de asambleas en las distintas agrupaciones
del partido en Madrid y el candidato oficialista está arrasando, es evidente,
que muy pocos se atreven en público a mostrar su desacuerdo con lo decidido por
Ferraz.
Pedro Sánchez, secretario
general del PSOE, es un irresponsable, pues siendo él el principal garante del
cumplimiento de las reglas del juego en su partido, ha sido el que se ha
saltado a la torera la norma para quitar de en medio a quien habían elegido las
bases y montar una operación no democrática para que sea elegido su hombre.
Resulta patético escuchar
al gris Rafael Simancas, presidente de la gestora que dirige actualmente el
partido en Madrid, afirmando que el golpe de mano perpetrado por Pedro Sánchez
ha sido modélico, diáfano y exquisitamente democrático.
Es sabido, que en las
primarias del PSOE nunca se presenta quien quiere, solo se pueden presentar
quienes tienen el beneplácito de Ferraz. Si a ello sumamos, que una vez
obtenido el permiso, ganado las primarias y designado, aún es posible que te
defenestren, pues verde y con asas.
Para más inri, en este
caso, el elegido por el todopoderoso de turno, ni se presentó a primarias, ni
quiere oír hablar de ellas, ni siquiera
es militante.
Casi todos coinciden en que
una de las condiciones para regenerar democráticamente nuestro sistema, es que
se implante en los partidos políticos la democracia interna, como vemos, por lo
que está aconteciendo en el PSOE, nuestro sistema va en dirección contraria,
hacía la degradación del sistema, pues en el otro, en el PP, todos conocemos
como se designan candidatos, al más puro estilo del que durante cuatro décadas
moró en el Palacio de El Pardo.
Y luego se pregunta el
PPSOE ¿por qué cada vez confían en ellos menos ciudadanos?
