La inauguración de la
Convención Nacional del PP corrió a cargo de José María Aznar. En su discurso,
mitad llamamiento mitad reprimenda a la actual cúpula, dejó muy claro su desacuerdo
con la forma en que se están haciendo las cosas.
Cuando preguntó ¿Dónde está
el PP? y si aspira a ganar las elecciones, más de uno se quedó perplejo. Cuando
dijo que el PP debe volver a sus esencias, entendí que era volver a ser un
partido conservador de derechas que defendiera los principios y los valores que
ello conlleva, pero cuando al final dijo que esas esencias estaban en el centro,
es cuando me di cuenta que Aznar también ha pasado a formar parte del colectivo
de los que llamaba Federico Jiménez Losantos “maricomplejines”, pues cuando a
un partido de derechas le da vergüenza reconocerlo, es que algo falla.
La Convención Nacional del
Partido Popular estaba concebida para rearmar moralmente a sus bases haciendo
un gran alarde de fuerza y unidad, ahora ya sabemos que esos objetivos difícilmente
se van a cumplir, pues entre lo que dijo Aznar en el discurso inaugural, y lo
que va diciendo el lenguaraz Luis Bárcenas, está provocando que más de uno lamente
la fecha elegida para el acontecimiento.
Luis Bárcenas lo ha vuelto
a decir horas antes de la Convención “Rajoy cobraba un sobresueldo del partido
cuando era ministro y que, además, conocía
la existencia de la contabilidad B desde el principio”.
Frente a esto, el PP sigue
con la increíble cantinela de que “Bárcenas montó su propio tinglado para
enriquecerse” aunque esta afirmación no se sostiene, pues tanto la Abogacía del
Estado como la Fiscalía aseguran que había una caja B en el PP para pagar
gastos de la organización y que la utilizaron, no solo Bárcenas, sino también sus
antecesores Sanchís y Lapuerta. Es evidente que si el dinero hubiese sido de
Bárcenas, el no habría pagado las obras en la sede de Génova.
El caso Bárcenas se ha
convertido en una herida mal cerrada e infectada, en estas condiciones, el PP
no puede convencer a nadie de que su apuesta es la de combatir la corrupción.
Estamos ante una Convención
que se les ha aguado antes de que empiece a ser una supuesta fiesta.
