Desde hace unos cuantos
días, todo lo referente al 9-N me empezaba a oler a chamusquina. Ahora empiezo
a estar seguro de que Rajoy y Mas han llegado a un acuerdo secreto que le
permita a ambos salvar la cara.
Que nos diga a estas
alturas el Gobierno, que está dispuesto a no intervenir contra lo que definen,
en un intento subliminal de quitarle importancia, como “proceso participativo”
del domingo en Cataluña, pero con la condición de que la Generalidad no
colabore con el operativo de la jornada, es tomarnos el pelo a todos los
ciudadanos españoles. Le piden a Mas que se inhiba y que deje la consulta en
manos de entidades civiles.
Estamos ante una infecta
componenda ideada por dos políticos con el agua al cuello, con el objeto de que
la cobardía de Rajoy y la locura de Mas queden disimuladas con este indigno
enjuague.
Por las declaraciones de
los distintos miembros del gobierno de Cataluña y del propio Artur Mas, vemos
como están instalados en la ambigüedad permanente, y parece que eso Rajoy lo va
a dar por válido. Todas las entidades civiles catalanas pro independencia,
capitaneadas por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) están financiadas con
dinero público, por lo que todo el operativo que se está montando lo pagamos
todos los españoles con el dinero de nuestros impuestos.
Rajoy ha incumplido su
obligación de “cumplir y hacer cumplir la ley”. Rajoy ha tenido innumerables
oportunidades de, con la ley en la mano, suspender la autonomía catalana y
poner a los sediciosos a disposición de la justicia, pero no lo ha hecho porque
le han temblado las piernas y ha preferido, mentir a los españoles y engañarnos
en casi todo. Por lo visto, pretende dejarle el problema al próximo gobierno,
que si es de izquierdas, como todo parece indicar, será mucho más comprensivo
con quienes quieren destruir la unidad nacional. Definitivamente, Mariano Rajoy
es un impresentable.
