José Ángel Fernández Villa
ha sido desenmascarado. Este líder sindical asturiano fue diputado y senador
del PSOE y miembro del consejo de administración de la empresa pública Hunosa.
Su verbo incendiario solo era una cortina de humo para ocultar la poca
vergüenza de alguien que incluso fue confidente de la Brigada Político-Social
durante los últimos años de la Dictadura, alguien que se dedicaba a delatar a
sus compañeros.
Tras la aprobación de la amnistía
fiscal por parte del actual Gobierno, Fernández Villa se acogió de inmediato a
ella e ingresó 1,4 millones de euros en un banco, previo pago del 10% de la
cantidad regularizada. Ya no podía ser investigado por delito fiscal, pero lo
que si puede Hacienda es detectar posibles supuestos de obtención de rentas
ilícitas o de blanqueo de capitales.
Es evidente, que con sus
ingresos era imposible acumular esa cantidad. Muchos sabían su procedencia y a
las actividades “mafiosas” a las que se dedicaba este líder sindicalista, pues
este individuo tenía hasta cobradores que iban por las empresas a cobrar las
mordidas.
A cambio de conseguir para
empresas mineras mayores cupos, es decir, mayores beneficios, recibía contraprestaciones
económicas, aunque el dinero iba en teoría para el sindicato, buena parte de él
se perdía por el camino. Fernández Villa,
podemos decir que estaba a sueldo de las empresas mineras, mirando más
por sus intereses que por los de los trabajadores.
También era un secreto a
voces, que recibía importantes comisiones de todo lo referente a las prejubilaciones
de los mineros, un fondo de 300 millones de euros codiciado por todos los
bancos.
Este “Bárcenas de UGT y del
PSOE” demuestra una vez más, que la corrupción afecta a todos los viejos
partidos y a los sindicatos, que todos son culpables, pues unos roban y los
demás, lo saben y callan. Nadie defiende los intereses de los ciudadanos.
Cada caso de este tipo que
se conoce, sirve para que los partidos antisistema engrosen sus filas con
nuevos ciudadanos hastiados de tanta corrupción. Porque no nos equivoquemos, no
es que haya corruptos en partidos y sindicatos, es que el propio sistema está
aquejado de metástasis por corrupción, la excepción son la gente honesta y
honrada.
