Siendo Manuel Chaves
presidente de Andalucía, y habiendo ya tomado la decisión de dimitir, decidió
otorgarle una ayuda a la empresa Mina de Aguas Teñidas S.A. (Matsa), una
empresa que había fichado a su hija año y medio atrás. Debido a que dicha
empresa ya tenía iniciados los proyectos antes de la solicitud de la ayuda, se
contravenía lo que exige la Unión Europea para poder dársela.
La propia Paula Chaves, en
su condición de apoderada de Matsa, firmó la recepción de la ayuda de 10,1
millones de euros que tan arbitrariamente le había concedido su padre a
sabiendas de que no podía hacerlo.
Lo curioso es, que todos los argumentos que en
su día utilizó la oposición y todos los que nos dedicamos a denunciar este tipo
de comportamientos corruptos en cualquier medio, son los mismos que utiliza
ahora la Junta de Andalucía para exigirle a Matsa que devuelva la ayuda, con
intereses 11,8 millones de euros.
Y esto sucede ahora porque
la Unión Europea está alarmada con el uso que se hace de sus fondos en
Andalucía, son conocedores del saqueo de dinero público, gran parte de él
procedente de la UE, y claro está, o el dinero dado ilegalmente es devuelto por
la empresa o es la propia Junta la que tiene que devolverlo, además de arriesgarse
Susana Díaz, a que se le cierre definitivamente el grifo europeo a Andalucía.
Lo curioso es que a Manuel
Chaves y a su gobierno, nadie le va a pedir responsabilidades de ningún tipo
por perpetrar una acción ilegal cometida a sabiendas de que lo era. Así nos va
a los andaluces.
