El
grupo de Delincuencia Económica de la UCO de la Guardia Civil a instancias de
la Fiscalía y del Juzgado de Instrucción nº 9 de Sevilla ha detenido a catorce
personas y ha entrado a saco en cinco empresas proveedoras de UGT para
registrarlas, empresas que presuntamente falsearon facturas siguiendo
instrucciones del sindicato, que luego las usó para justificar subvenciones de
la Junta.
Y
todo esto sucede solo un día después de que el gobierno que preside Susana Díaz
descartara aplicar a UGT las sanciones que prevé la Ley de Subvenciones por el
escándalo de las facturas falsas. La inacción de Susana Díaz, su consejero de
Economía, el ugetista José Sánchez Maldonado, la dirección nacional de UGT e
Izquierda Unida, socio de gobierno que lo permite, resultan bochornosas y
convierten de hecho a todos los mencionados en colaboradores necesarios de
estos sindicalistas reconvertidos en simples chorizos.
Ya
nadie duda, que UGT utilizó el dinero dirigido a los más débiles de nuestra
sociedad, parados y enfermos, para hacer pancartas para sus huelgas, para
comilonas y borracheras en la Feria de Sevilla, para regalar a sus delegados
bolsos de piel falsificados en Asia o para comprar caramelos para la Cabalgata
de Reyes. La falsificación e inflado de facturas, los sobornos y los descuentos
forzados eran lo habitual en un sindicato reconvertido en una banda de
chorizos.
No
se le puede pedir a los presuntos cómplices de los delincuentes que los
investiguen, por eso la Junta sigue mirando hacia otra parte, al igual que el
señorito Cándido Méndez que sigue desentendiéndose del asunto como si no fuera
con él.
Lo
normal sería, no que les dejaran de votar, lo normal sería que los andaluces se
tiraran a la calle y les obligaran a irse de la política. Lo que ocurre es que
este narcotizado pueblo andaluz parece que hasta se ha acostumbrado a que le roben,
hasta lo ven normal, que pena.
Y
qué decir de los que sostienen en el gobierno al PSOE, hablo de Izquierda
Unida, si ellos pusieran como condición para mantener el pacto de gobierno
depurar responsabilidades, se haría, pero deben ver a los ugetistas amigos de
lo ajeno como sus camaradas y se resisten a ello.