Nos
quieren vender a bombo y platillo, que los responsables del saqueo de
las Cajas de Ahorros empiezan a pagar por lo que hicieron, y yo no
estoy en nada de acuerdo con eso.
Es
cierto que la Audiencia Nacional ha condenado a cuatro directivos de
Caixa Penedés, pero también es cierto, que a esos jueces se les
tendría que caer la cara de vergüenza por las penas impuestas.
Condenarlos
por administración desleal, a uno o dos años de cárcel,
simplemente por el hecho de que han reconocido su culpabilidad y han
devuelto el dinero defraudado, casi 29 millones de euros que se
autoconcedieron en concepto de pensiones de jubilación, me parece
una broma de mal gusto.
La
sentencia califica la conducta de estos directivos de “maliciosa e
insidiosa”, ya que burlaron los controles de la caja con
“procedimientos engañosos” para perpetrar el desfalco.
Que
la Audiencia Nacional tome una decisión tan benévola por haberse
recuperado el dinero defraudado lo considero un despropósito, pues
lo que se trasmite a la ciudadanía es que la justicia no es igual
para todos, pues cundo un padre de familia en situación límite roba
para alimentar y cubrir las necesidades básicas de sus hijos, la
justicia nunca es tan comprensiva.
Reconozco
que también es cierto, que los políticos que han sido “trincados”
por corruptos, jamás han devuelto lo robado y parece que nunca van a
estar dispuestos a hacerlo.
El
procedimiento de los directivos de Caixa Penedés ha sido bastante
rápido, sin duda debido a que ninguno de ellos era aforado, tal y
como si ocurre con los políticos.
En
la actualidad hay en nuestro país mas de un centenar de consejeros y
directivos de cajas de ahorros imputados en distintos casos a lo
largo de toda la geografía española, casos en los que se investigan
desde operaciones irregulares como conceder crédito sin garantías a
sus propios partidos, sindicatos o organizaciones empresariales, así
como, a directivos y amiguetes, y hasta la auotoimposición de
indemnizaciones millonarias cuando veían que su futuro laboral
peligraba.
Si
alguien piensa que con este sucedáneo de condena va a disminuir el
rechazo de la ciudadanía a los poderes públicos, se equivoca, mas
bien parece que estamos ante el mantenimiento de una impunidad, eso
si, edulcorada.