A
raíz de mi artículo del pasado jueves, titulado “El fraude de la
Educación Pública”, se ha creado bastante controversia en las
redes sociales, pues es lógico que los que defienden “a capa y
espada” la Educación Pública, acepten cierto tipo de
afirmaciones.
Si
os parece, lo voy a plantear de forma diferente. Sencillamente voy a
enunciar una serie de principios irrenunciables que desde mi punto de
vista deben imperar en un sistema público de enseñanza.
Un
sistema público de enseñanza debe estar basado en la igualdad de
oportunidades, debe ser no doctrinario, debe ser un sistema
meritocrático, y por supuesto, debe estar sometido a controles
externos.
También
se debe concebir el esfuerzo personal del alumno como principal vía
de aprendizaje, restaurar la autoridad docente como herramienta
imprescindible de enseñanza, debe existir una defensa pública del
conocimiento y la cultura como medio de ascensión social, debe de
existir rigor en las titulaciones, ya que cada título debe ser
garantía de unos determinados conocimientos adquiridos, así como,
la escolarización debe estar diversificada por niveles académicos.
Creo
que en estos dos párrafos he dejado claramente al descubierto cual
es mi visión de la educación pública, ahora os pregunto ¿cual de
estos principios se cumple realmente en nuestro actual sistema
público de enseñanza?
Creo
sinceramente, que nuestra actual educación pública carece de casi
todo lo expuesto por mi, y por ello, desearía que se llegara a un
gran Pacto por la Educación que durara una generación y que
asumiera estos principios que he expuesto.
Veo
muy difícil que esto lo permitiesen los viejos partidos políticos,
pues la consecuencia sería una ciudadanía instruida, independiente
y crítica, algo que sería muy peligroso para que la partitocracia
pudiera seguir manteniendo en pié el chiringuito que tienen montado
a nuestra costa.

Tu entrada no está mal Alejandro. Hay una cosa a la que no has hecho referencia que es el cuidar al profesorado en unas condiciones óptimas. Ya que últimamente hemos perdido dinero y se nos ha aumentado horas, con lo cuál se tiene menos tiempo para dar una verdadera educación de calidad.Para favorecer al alumnado tiene que haber un sistema educativo adaptado a todos los alumnos y a todas sus características. No un sistema solo para los buenos y brillantes alumnos.La realidad de las aulas es difícil y se necesitan recursos.
La educación no tendría que ser un tema político, tenía que ser a parte y todos los partidos ponerse de acuerdo para mejorar la calidad de la educación y no intentar solo destruir lo que hace la oposición.