Las
mujeres que forman parte de la plantilla de trabajadores de la Junta
de Andalucía sufren distintos grados de discriminación. Los casos
mas sangrantes los sufren las trabajadoras del SAS y las funcionarias
de la Administración General.
Las
trabajadoras de los hospitales públicos que son agencias sanitarias,
disponen de cuatro semanas menos para amamantar a sus recién nacidos
en comparación con el resto de trabajadoras de la sanidad andaluza.
También
las funcionarias de la Administración General son discriminadas
cuando tienen hijos y disfrutan del permiso maternal, pues no se les
abona de forma íntegra el complemento de productividad.
Hace
escasos días, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº 10 de
Sevilla ha dictado una sentencia, justo un día antes de la
celebración del Día de la Mujer, en la que ha fallado contra el SAS
y dado la razón a una médico interina a la que discriminó por ser
mujer y estar embarazada, reprochando a la Junta que mantenga una
conducta impropia de los tiempos en que vivimos.
Ha
quedado demostrado que el SAS le birló a la médico interina siete
días de vacaciones al no computarle para ellos el tiempo que estuvo
de permiso maternal, algo que no se correspondía con lo dispuesto
por la normativa legal de aplicación.
Resulta
bochornoso, que el gobierno andaluz, formado por socialistas y
comunistas, tengan un comportamiento tan discriminatorio con las
mujeres y que pisotee a diario el sagrado principio de igualdad que
debe siempre regir en cualquier democracia seria. Los dirigentes de
partidos de izquierdas, que se dicen progresistas, son precisamente
los que intentan privar a las mujeres andaluzas que trabajan para la
administración autonómica de sus derechos.
La
izquierda debería de plasmar con hechos lo que dice en sus discursos
y en sus pancartas, de lo contrario los ciudadanos solo percibirán
eslóganes vacíos de contenido.