El
Partido Comunista de Andalucía (PCA) está celebrando actualmente
sus congresos provinciales de cara a la celebración de su XI
Congreso Regional.
Todos
esos cónclaves provinciales han tenido algo en común, en todos se
ha presentado una única candidatura que la totalidad de los
delegados presentes ha apoyado. De siempre, esa forma de elección se
ha llamado a la “búlgara”, y siempre fue la elegida por el
Partido Comunista de URSS y el de sus países satélites.
Cuando
una parte importante y cada vez mas mayoritaria de la ciudadanía
tiene claro que no puede haber regeneración democrática sin
democracia interna en los partidos políticos, parece que los
comunistas andaluces, o no se enteran o no quieren enterarse ¿tanto
miedo le tienen a la democracia? Aquí, por lo visto, no apoyan el
derecho a decidir.
Ellos
justifican esta forma de actuar como un ejemplo de unidad y de
cohesión, pero mucho me temo que esa justificación ya no cuela. Es
imposible que no hayan militantes del PCA en Sevilla que sean
críticos con sus actuales dirigentes provinciales y a los que les
gustaría ver otras caras dirigiendo el partido en su provincia.
Otro
punto escandaloso de este Congreso provincial del PCA, ha sido la
elección de Carlos Vázquez como secretario político. Estamos
hablando de alguien que fue concejal delegado de Economía por parte
de Izquierda Unida en el bipartito que gobernó la ciudad de Sevilla
en el anterior mandato, y que está actualmente imputado por un
desvío de fondos en la gestión de la Fundación DeSevilla, entidad
municipal que dependía de su delegación y que actualmente se
encuentra en proceso de disolución.
El
caso lo lleva el Juzgado de Instrucción nº 16, el cual, sigue
investigando las subvenciones que la Fundación DeSevilla daba para
proyectos de cooperación a grupos comunistas de países como Cuba o
Colombia, subvenciones, que según la Guardia Civil, no se destinaron
a su fin nominal ni se justificaron, y que algunas de ellas, como
indicó el auditor, se justificaron con facturas falsas.
Con
este nombramiento, el Partido Comunista de Andalucía nos demuestra
claramente cual es su actitud a la hora de luchar contra la
corrupción. Para mí, un escándalo.