Desconozco
si soy un pato en un estanque de cisnes, o por el contrario, un cisne
en un estanque de patos, pero lo cierto es, que cuando hoy todos se
han apresurado a dar su opinión sobre la declaración de ayer de la
Infanta, yo por el contrario, he decidido escribir y dar mi opinión
sobre un caso sangrante que debería avergonzar a todos aquellos que
a día de hoy tienen poder político en este país.
En
mayo de 2013, la Junta de Extremadura aprobó una cantidad de trece
millones de euros para una Ley de Renta Básica de Inserción, ayudas
de entre 400 y 700 euros mensuales para quienes menos tenían. Hay
que decirle a ese “verso suelto progresista”, al popular Monago,
y a sus socios de IU, que está muy bien que esta ley se apruebe y
que posen ante los medios tras anunciarla, pero que no es de recibo
que nueve meses después, de las 20.000 solicitudes, solo 200
personas la hayan recibido.
En
la localidad de Don Benito (Badajoz), reside Rosario Morcillo, una
mujer de 30 años, maltratada, madre de dos hijos y enferma de cáncer
de útero. El día en que su marido le puso un cuchillo en la
garganta y la amenazó con tirar a su bebé por el balcón, decidió
irse de su casa. Atrás quedaron años años de palizas que le
propinaba su marido, un pintor de brocha gorda enganchado al alcohol
y a la cocaína.
Ahora
vive de alquiler, un alquiler que no puede pagar desde agosto al
serle imposible encontrar un trabajo. Pese a que su familia es
bastante humilde, entre su madre, su abuela y su hermana, le pagan
las inyecciones del tratamiento experimental contra el cáncer.
Rosario y sus hijos comen gracias a Cáritas.
Hace
tiempo que le solicitó a la Junta de Extremadura dos ayudas, la
Ayuda para la Integración en Situaciones de Emergencia Social y la
citada Renta Básica de Inserción, ha pasado mucho tiempo y no le
han contestado, por lo visto el procedimiento administrativo para
conceder estas ayudas de “emergencia” es muy lento. Increíble
pero cierto.
La
realidad es que el día 20 de este mes la desahucian y la
administración deja a esta familia tirada. Yo al menos me rebelo
ante tamaña injusticia.