Es
evidente que el paro y los impuestos casi confiscatorios que
padecemos los ciudadanos han contribuido sobremanera al crecimiento
de la economía sumergida desde que empezó la crisis. Pero no
podemos olvidar que antes del comienzo de la crisis, la economía
sumergida ya suponía un porcentaje escandaloso sobre nuestro PIB si
lo comparamos con los países desarrollados de nuestro entorno.
Por
ello, me atrevo a decir que el factor mas importante que ha
desencadenado que la economía sumergida signifique actualmente el
25% del PIB, es sin duda la corrupción, pues muchos ciudadanos
consideran que en vez de ser un acto cívico, pagar impuestos
significa “llenar la saca de la corrupción”, la falta de
moralidad de la clase política española trae estas secuelas.
Si
los que nos gobiernan desde cualquier ámbito, si la casta política
no le da ejemplo al resto de ciudadanos y nos transmite la sensación
que su única misión es la de enriquecerse desde sus cargos
públicos, cada vez mas ciudadanos empiezan a ver como no malo dejar
de pagar impuestos.
En
las CCAA menos desarrolladas, Andalucía y Extremadura, es donde mas
prolifera la economía sumergida, es en donde existe una cultura mas
permisiva con el fraude y la conciencia fiscal de los ciudadanos es
poco consistente. En estas sociedades, eludir el pago de impuestos es
considerado por la sociedad como ser hábil e ingenioso.
Mientras
esto ocurre, la presión fiscal se sigue incrementando sobre los
asalariados por cuenta ajena, ya que no tienen posibilidad de evadir,
las clases medias son acribilladas.
Unos
trabajadores en paro hacen “chapuzas” para que sus familias pueda
comer, otros que cobran subsidios insuficientes también se ven
obligados a hacerlo, todos lo saben, incluidos los gobiernos, nadie
lo impide, con ello se garantizan que no hayan revueltas sociales.
Si
los gobiernos fueran eficaces en su lucha contra la economía
sumergida las calles de nuestras ciudades serían un polvorín, pero
como no quieren eso, hacen la vista gorda.