Estamos
posiblemente ante uno de los episodios mas escandalosos de los
últimos tiempos, un episodio que demuestra con que intención ocupan
los cargos públicos nuestros políticos. Ellos se lo guisan y ellos
se lo comen, y a los ciudadanos nos dejan sin comer.
María
Jesús Mejuto (PSOE), ex consejera de Sanidad de Extremadura, ha
aprobado una oposición convocada por ella y con un colaborador
nombrado a dedo por ella como presidente del tribunal. Como es lógico
sacó un 9,3 frente al 6,4 de la segunda mejor. Acertó 148 preguntas
sobre 150, fue a saco y en ningún momento intentó disimular.
Sucedió
el 18 de octubre tras la derrota de su partido en Extremadura.
Teniendo en cuenta que ella eligió a todos los miembros del tribunal
y que su presidente, su íntimo colaborador tenía potestad para
conocer las preguntas tipo test con anterioridad. Verde y con asas.
Esta
individua, por no llamarla de otra forma, se ha sabido al investigar,
que diseñó todos los pasos que tenía que dar para tras su cese
asegurarse su futuro laboral. Decidió convocar esas oposiciones
estando como consejera en funciones y al borde de su cese, se aseguró
una interinidad durante dos años y medio, acertando también todas
las preguntas de la evaluación, logrando solo 48 horas después de
dejar de ser consejera, ese mismo día del examen que se evaluaran
las pruebas y ella firmó el contrato produciéndose el nombramiento
en su nuevo puesto laboral. Destacan sus contrincantes que abandonó
la sala del examen escoltada por los miembros del tribunal. Al
conocerse todos estos datos, dos opositores han presentado el
correspondiente recurso, como no podía ser de otra forma.
Diré
que la manida frase de que hay que respetar la presunción de
inocencia, es obligada, pero en este caso, ante los claros hechos
conocidos tengo la sensación de que los políticos nos atracan a
diario a los sufridos ciudadanos. Con nuestro dinero, con nuestros
impuestos, les pagamos, y ellos nos pagan con estos claros abusos.