Acaba
de hacerse pública la última encuesta de Sigma Dos, en ella parece
constatarse el fin del bipartidismo que ha padecido España durante
demasiado tiempo.
El
Partido Popular sería el mas votado pero muy alejado de esa mayoría
absoluta de que dispone en la actualidad, mientras que el PSOE se
sitúa a casi nueve puntos de los populares consiguiendo una
intención de voto de mínimos históricos.
Es
evidente que el bipartidismo se desploma por su incapacidad para
reaccionar ante las ineludibles exigencias de regeneración
democrática que pide la ciudadanía, y que la actual cúpula del
PSOE, encabezada por Rubalcaba, es el mejor aliado del Partido
Popular. Si seis de cada diez españoles tienen una opinión mala o
muy mala del actual Gobierno, aún tienen una opinión peor de
Rubalcaba y su equipo.
El
crecimiento de UPyD parece estancarse en torno al 10%, por lo que si
Rosa Díez mantiene su resistencia a formar una gran alianza con el
líder de Ciudadanos, Albert Rivera, parece imposible que se haga
realidad una alternativa sólida a los dos grandes partidos. La unión
de los dos políticos mas valorados por los españoles meterían sin
duda el miedo en el cuerpo a los que, de alternarse en exclusiva en
el poder durante tanto tiempo, se han creído que les pertenece.
Lo
cierto es, que Albert Rivera irrumpe por vez primera en este sondeo y
se sitúa a escasas nueve centésimas de Rosa Díez, la ciudadanía
ve a ambos y a sus formaciones como los mas limpios del panorama
político. La desafección general hacia la clase política los
convierte a ambos como las únicas esperanzas para buena parte de los
ciudadanos.
Hay
un dato que no quisiera que pasara desapercibido, para los votantes
de PP y UPyD, Albert Rivera es el mas valorado tras sus propios
líderes, un dato que por si mismo debería hacer meditar a Rosa
Díez ¿Que es mas importante, el futuro de UPyD o el de España?
De
Cayo Lara e Izquierda Unida hay poco que decir, pues es un partido
que solo sirve para darle el poder al PSOE donde la aritmética lo
permite, para así evitar que gobierne alguien que ganó pero que no
es de izquierdas, comportamiento visceral y primitivo el suyo.