Ayer
volvió a ocurrir y ya son demasiadas veces. Ayer, estudiantes de la
Universidad de Granada impidieron a Rubalcaba dar una conferencia.
Como no es la primera vez que se le impide hablar a alguien, deberían
encenderse todas las alarmas, la intolerancia avanza y amenaza cada
vez mas las libertades individuales, en este caso la libertad de
expresión.
La
mayoría de las veces son jóvenes los que impiden que un ciudadano,
en este caso político, ejerza su derecho a expresar sus ideas
libremente. Nuestros jóvenes deberían saber que ese tipo de
comportamiento es incompatible con una sociedad democrática.
En
casos como este, quedan al descubierto las carencias de nuestro
sistema educativo, pues la tolerancia es uno de esos valores que se
les debería transmitir, y visto lo visto, parece que no se hace.
Puedo
entender, que una parte importante de nuestros jóvenes estén
instalados en la indignación permanente, pues sus escasas opciones
de futuro deben frustrarlos bastante. Pero deben entender que el
futuro podemos cambiarlo entre todos, que el cambio es posible y que
solo depende de nosotros, de todos los ciudadanos. Que si no
cambiamos la indignación por la ilusión y nos decidimos a coger
las riendas de la situación, es decir, si no nos implicamos en la
política, los de siempre, esos que tanto criticamos, lo seguirán
haciendo por nosotros.
Está
claro, que si sumamos voluntades y llevamos al poder a quien impulse
las reformas que España necesita, haremos realidad el sueño
pendiente de la democracia española.
La
democracia imperfecta que padecemos solo se superará con mas
democracia, nunca con intolerancia y actitudes liberticidas.