Lo
que está ocurriendo en Asturias, no es ni mucho menos un asunto de
ámbito autonómico, es un aviso de lo que puede pretender hacer el
bipartidismo para retrasar el máximo posible la inexorable caída
del chiringuito que tienen montado a nuestra costa.
UPyD
ha confirmado que le retira su apoyo al Gobierno socialista de
Asturias, como el voto de su único diputado era el que daba la
mayoría, la inestabilidad vuelve a instalarse en el Principado.
En
su día, UPyD apoyó al PSOE a cambio de la promesa de reformar la
Ley Electoral en esta legislatura para así dar al Parlamento
asturiano una mayor proporcionalidad en la representación. Ahora que
PSOE y PP se han unido para votar en contra de la propuesta de cambio
de la Ley Electoral, la decisión de UPyD es la correcta y razonable.
Lo
ocurrido es un ejemplo de que los dos grandes partidos están siempre
de acuerdo a la hora de mantenerse en el poder gracias a las normas
electorales injustas que priman a las mayorías.
Rajoy
y Rubalcaba eran conscientes de que en cuando se modificase una ley
electoral autonómica, tarde o temprano terminaría extendiéndose a
las demás CCAA, y claro, han decidido cortar por lo sano.
PP
y PSOE no van a permitir de ninguna de las maneras que se modifique
el actual e injusto sistema electoral, ya que su gran poder reside en
el, pues piensan que cualquier iniciativa reformista que pueda surgir
se estrellará necesariamente en ese muro que lleva en vigor desde la
Transición.
La
actitud de los dos grandes partidos, lo único que está consiguiendo
es que cada vez mas reformistas, ciudadanos que quieren modificar los
defectos del sistema desde dentro, opten por la ruptura desde fuera,
ese es el gran peligro de la actitud que siguen socialistas y
populares.
Visto
lo visto, la única solución es que la ciudadanía se niegue a votar
de nuevo a los viejos y decadentes partidos, les quiten las
abrumadoras mayorías de que disponen en el Congreso y en las cámaras
autonómicas, y den entrada a los nuevos partidos, a los que desde
dentro del sistema pretenden regenerar nuestra democracia.