La
Generalidad de Cataluña cuantifica eso que llama “la deslealtad
del Estado”, en poco mas de nueve mil millones de euros. Cincuenta
folios que esconden unas cuentas fantasmales y propias de trileros.
Una
parte importante de esa deuda procede de partidas polémicas cuya
titularidad está en litigio, ya que el Estado no reconoce
obligaciones ni con la Ley de Dependencia, ni con la Tasa Bancaria,
dos de las reclamaciones de mayor enjundia económica.
Algunos
de esos supuestos débitos corresponderían a las inversiones que el
Estado tendría que haber hecho en Cataluña según una de tantas
barbaridades recogidas en el nuevo Estatuto y que el Tribunal
Constitucional a posteriori dejó claro que no eran de obligado
cumplimiento por parte del Estado.
No
podemos olvidar que el 60% de la cantidad que reclaman corresponde a
la loca promesa de Zapatero de destinar cada año un porcentaje de
toda la inversión del Estado a Cataluña similar al peso del PIB de
esa comunidad en España.
Y
es que a ellos, a los separatistas catalanes, les da todo igual,
disfrutan de un altísimo grado de autonomía pero su nefasta gestión
no importa, siempre achacan al Estado y a su Gobierno todos los males
que padecen.
Es
curioso que olviden que se encuentran en bancarrota y que si no fuera
por las inyecciones económicas de ese Estado desleal, si no fuera
por el FLA, hace bastante que la economía catalana se habría
colapsado. En dos años se les ha inyectado 15.000 millones de euros,
sin ese dinero el gobierno independentista catalán no le hubiera
podido pagar sus nóminas a los funcionarios y a los pensionistas, y
por supuesto, ningún proveedor hubiera cobrado. Por todo esto, oír
el “España nos roba” en labios de los que han hecho la peor
gestión económica que se recuerda resulta injusto e indignante. En
este año, Cataluña recibirá del FLA la misma cantidad que el resto
de todas las CCAA juntas.
Mas
y Junqueras no pueden justificar el haber metido a Cataluña en el
callejón sin salida en el que se encuentra, mediante una deuda
inventada y fruto de la manipulación, con ello demuestran su
irresponsabilidad e incompetencia.
Resulta
lacerante que los ciudadanos catalanes no hayan recibido información,
por el férreo silencio informativo propiciado por los
independentistas, de las enormes inversiones que el Estado ha hecho
en Cataluña, por supuesto muchas mas que las realizadas en las demás
CCAA.
O
los propios catalanes despiertan de la anestesia independentista y
desalojan democráticamente a esta patulea de incompetentes,
corruptos y golfos, o se enfrentaran a un futuro imprevisible y
peligroso.