En
su respuesta, Rajoy ha pretendido poner coto a las pretensiones de
Mas, y a la vez, dejar todo abierto, fiel a ese estilo que a muchos
nos exaspera.
Le
ofrece a Mas, dialogo sin límite de tiempo, y ni siquiera niega
expresamente la posibilidad de buscar una fórmula pactada para
celebrar un referendum, apelando a su disposición permanente al
dialogo para buscar soluciones.
Rajoy
solo pide, con claridad, lealtad institucional y respeto al actual
marco jurídico, a sabiendas de que Artur Mas es un desleal que se
pasa “por el forro” la legalidad vigente.
A
Rajoy, habría que pedirle mucha mas claridad, ya que su única
respuesta posible a la petición de una consulta planteada desde la
deslealtad debe ser el “NO” rotundo. No entiendo como ha tardado
tanto en responder a Mas, ha sido muy torpe, le ha dado oxigeno al
dislate separatista y una aparente legitimidad con sus silencios.
Artur
Mas se ha instalado en el populismo, en su huida hacia adelante ha
optado por una apuesta de máximos a sabiendas que no puede ganarla.
Los catalanes deben saber, que el populismo practicado por Mas, con
absoluta impunidad, es la antesala del totalitarismo.
La
estrategia seguida por el separatismo catalán, está fracturando la
sociedad catalana y haciendo que el gobierno de su comunidad esté
permanentemente ausente de sus principales obligaciones para con sus
ciudadanos. Cuando se antepone el separatismo a las necesidades
reales de los ciudadanos, estos últimos siempre son los grandes
perjudicados.
Si
Rajoy piensa, que para contentar a los independentistas es suficiente
con un cambio en el modelo de financiación o un compromiso de mas
inversión en infraestructuras, esta totalmente equivocado.
La
solución definitiva sería reformar la Constitución, pero claro
está, viendo lo que pretende la izquierda, Rajoy se niega en
rotundo. No olvidemos, que ahora en España hay un porcentaje mayor
de ciudadanos que quiere cambiar la Carta Magna, pero que lo que
reclama no es precisamente un modelo federal, sino todo lo contrario,
establecer una recentralización de competencias y recortar poder a
las CCAA. Por ello, la reforma constitucional no serviría tampoco
para contentar a los separatistas.
El
PCS-PSOE sigue desorientado y haciéndole un gran daño a la
sociedad, si los socialistas se olvidaran de zarandajas federalistas
y se posicionaran en la defensa firme de la Constitución, todo
sería, mas fácil, pero la obsesión de Pere Navarro con el “derecho
a decidir” solo ayuda a los separatistas.
Mientras
el separatismo tenga comprados y controle a la mayoría de los medios
de comunicación catalanes, los empresarios sigan asustados y en
silencio, y el Partido Popular tenga cada vez menos presencia en la
sociedad catalana, la única esperanza que le queda al pueblo catalán
son Albert Rivera y su gente, Ciutadans, quienes trabajan a diario
para articular una alternativa en Cataluña que la permita salir de
la crisis económica, social, institucional y política, para así
afianzar el estado del bienestar y asegurar un futuro cohesionado,
solidario, integrador, pacífico y próspero en donde ningún catalán
esté excluido. Un partido emergente con un discurso razonable que
cada vez cautiva a mas catalanes.