Vivimos
en un país donde es noticia, que la vicepresidenta del Gobierno
manifieste, que la consulta que pretende Mas no entra en el marco de
lo que prevé la Constitución. Cuando todos sabemos, que nuestra
Constitución en su artículo 2, proclama la indisoluble unidad de
la nación española, así como, en su artículo 92 estipula que los
refrendos serán convocados por el Rey, mediante propuesta del
presidente del Gobierno, previamente autorizado por el Congreso de
los Diputados.
Y
es que parece que hay demasiada gente en este país, que no entiende
que si el Gobierno de nuestra nación no hiciera cumplir la
Constitución y las leyes, carecería de legitimidad y debería ser
apartado del poder.
Lo
cierto es, que en este asunto de la consulta hace lo que debe, aunque
desgraciadamente en todo lo demás relacionado con Cataluña, donde
recordemos, no se cumplen las sentencias judiciales y, se pisotean a
diario los derechos y las libertades individuales consagradas en
nuestra Constitución, este Gobierno y los anteriores incumplen sus
obligaciones. Por cierto, no estaría mal que Rajoy destituyera a
Margallo, su ministro de AAEE, por sumarse a las tesis del PSOE y
pretender continuar con las cesiones al independentismo catalán,
esas cesiones dadas durante años y que nos han arrastrado a esta
realidad.
Mientras
tanto, el PSC sigue con sus titubeos y diciendo chorradas,
federalistas y de diverso tipo, así les va. Pretende un nuevo status
para Cataluña, es decir, opta por la asimetría insolidaria, una
afrenta contra el principio de igualdad que debe imperar entre las
distintas CCAA y el Estado. No podemos olvidar, que actualmente,
Cataluña ya está recibiendo el 51% del fondo estatal de rescate.
En
lo referente a la famosa cadena humana independentista, tenemos que
recordar, que su número de participantes comparados con la población
de toda Cataluña es bastante bajo, que si los independentistas
quieren demostrar su fuerza, que se unan en una coalición electoral
independentista y que acudan a las elecciones, así es como se verá
realmente su fuerza.
Artur
Mas ha recurrido a un acto de masas, lo mismo que han hecho a lo
largo de la historia la mayoría de los regímenes totalitarios que
han existido y existen, pretenden intimidar con esa minoría radical
y escandalosa a la mayoría de ciudadanos catalanes cuya voluntad es
totalmente la contraria.
Tampoco
han ayudado mucho las desafortunadas palabras que Mariano Rajoy
pronunció hace unos días, esas de que hablara con Mas de todo lo
que sea sensato, cuando la mayoría de los españoles sabemos que Mas
hace ya demasiado tiempo que abandonó la sensatez.