Fue
víctima en el accidente ferroviario de Santiago de Compostela, se
salvó porque un camionero de Angrois la ayudó, se está recuperando
de sus heridas de forma satisfactoria, es diputada del PP en la
Comunidad de Madrid y habla claro, muy claro, su nombre, Teresa
Gómez-Limón.
Ha
sido víctima de uno de los mayores accidentes de tren de España y
exige al Gobierno dimisiones. No hace mucho, en su partido la
llamaban “desleal” cuando exigió a Rajoy explicaciones por los
sobresueldos. Nada mas haber sido dada de alta, le ha pedido a la
ministra Ana Pastor que cese a los responsables de Adif y de Renfe.
Ella
considera, en buena lógica, que son los responsables políticos y
civiles del accidente, y que en un país mínimamente democrático,
tenían que haber dimitido ellos, pero que ya que no dimiten, la
ministra los debe destituir.
Para
ella, si esto pasa en cualquier democracia de nuestro entorno, estos
señores ya no ocuparían su puesto, al ser empresas públicas.
Estima que la comparecencia de los presidentes de Adif y de Renfe
fueron lamentables en el fondo y en la forma, y que se limitaron a
leer mal un papel que alguien les preparó. Desde luego, no se puede
decir que todo estaba bien y que se cumplían las normas después de
un accidente de esa magnitud, a ella, como víctima le causó
indiganción.
Lo
cierto es, que el proyecto inicial inaugurado por José Blanco,
cunado era ministro de Fomento, decía que se instalaría el sistema
ERTMS que se supone que tiene un sonar automático para la alta
velocidad. Eso estaba en el proyecto que nos vendieron cuando
cortaron la cinta y luego no se puso, se sustituyó por un sistema
mucho menos seguro y no informaron a los ciudadanos. Eso suena a
fraude.
Desde
luego es inaudito, que un tren de alta velocidad lo conduzca un señor
al que le puede ocurrir cualquier cosa, que no haya un segundo
conductor, ni frenado automático, ni avisadores, que sobreviniera
una catástrofe era cuestión de tiempo.
Teresa
es psicóloga forense y trabaja en el juzgado, ni siquiera tiene
dedicación exclusiva a la política. No está conforme con que la
política sea tan ajena a los ciudadanos, una casta aparte, que según
ella, ha perdido el contacto con la sociedad y su realidad.
Afirma
tajantemente que cree en la política representativa, pero no en la
profesional. Es diputada por casualidad, Esperanza Aguirre dejó su
escaño y ella lo ocupó, aunque afirma que no tiene especial
interés. Le gusta la política pero afirma que no se va a callar ni
va a ser una oveja obediente para volver a estar en las listas.
Tengo
que reconocer que me siento muy identificado con Teresa,
independientemente de que ella tenga ideas conservadoras y yo no, me
siento identificado por el concepto que ella tiene de lo que debería
ser la política, y por ello la aplaudo, aunque estoy seguro de que
difícilmente la volverán a poner en las listas, los partidos
quieren gente obediente que les esté agradecida por el sueldo que
cobran por ponerles en las listas, esta señora es todo lo contrario,
tiene su profesión fuera y no necesita que le den de comer, por eso
habla claro.