El
gobierno independentista catalán ha tomado la decisión de crear un
gordo de Navidad al margen del español, con el fin de conseguir
nuevos ingresos que palíen la precariedad económica de unas arcas
vacías fruto de su mala gestión. El nuevo sorteo se celebrará el
31 de diciembre y competirá con los sorteos de la lotería nacional
de Navidad del 22 de diciembre y el del Niño del 6 de enero.
El
Gobierno catalán, en su continua búsqueda de fuentes alternativas
de financiación, ha optado por intentar quedarse con parte del
pastel de los dos principales sorteos de la lotería nacional, una
decisión arriesgada y que podría acabar como el “rosario de la
aurora”.
Teniendo
en cuenta que Cataluña lleva impulsando desde 1987 juegos de azar
propios – en la actualidad existen seis distintos-, juegos que no han
conseguido alcanzar ni de lejos la popularidad de los que tienen a
toda España como mercado, cabe la posibilidad de que este sorteo de
fin de año pueda resultar una auténtica debacle para las
esquilmadas arcas públicas catalanas.
Podría
darse el caso de que la mayoría de las administraciones devolvieran
los cupones sin vender y que los que hayan obtenido los grandes
premios si, ¿que ocurriría entonces? ¿nos tocaría pagar a todos
los ciudadanos esos premios?
No
podemos olvidar, que en la actualidad, los catalanes se gastan 1.300
millones de euros en juegos de azar nacionales, y solo 40 en los
propios de Cataluña, por ello no es descabellado pensar que la nueva
iniciativa puede suponer un gran fracaso.
La
lotería nacional tiene mas de dos siglos de tradición, garantía y
organización, por ello es difícil pensar que los ciudadanos
catalanes cambien sus costumbres y opten por un experimento nuevo,
sin garantías y diseñado por los malos gestores que han hundido
económicamente a Cataluña.