El
próximo uno de agosto va a comparecer Mariano Rajoy en el Senado, ha
accedido finalmente a dar explicaciones el día que sus asesores
piensan que mas le beneficia, el día posiblemente mas oscuro de la
nocturnidad estival, el día que menos españoles, aunque quieran,
van a estar pendientes de lo que les diga su presidente, pues unos
estarán de viaje a sus destinos vacacionales y otros volviendo de
ellos.
Si
nos atenemos al día elegido, podemos afirmar que esto de entrada
pinta mal. Rajoy no ha accedido a comparecer porque se lo pedía la
ciudadanía, Rajoy lo hace al darse cuenta de que su mutismo empezaba
a alarmar a los inversores por el deterioro político galopante que
causaba su actitud.
Estoy
plenamente convencido de que Mariano Rajoy se juega su futuro
político en esta comparecencia, puede optar por negar todas las
acusaciones de Bárcenas, negar la financiación irregular y los
sobresueldos, y entonces quedará como un mentiroso ante una gran
parte de la población, o por el contrario puede reconocer los hechos
señalando a los responsables y empezar a cortar cabezas, eso siempre
y cuando él mismo no haya recibido sobres de dinero negro, porque si
fuera así tendría que dimitir de inmediato.
Mucho
me temo, que tras la rebaja de la condena al ex presidente balear
Jaume Matas por parte del Tribunal Supremo, lo que conlleva que no
irá a la cárcel, y el archivo de los cargos contra el ex ministro,
José Blanco, y por citar otro de tantos, el acuerdo de conformidad
en Cataluña para que condenados por corrupción política no tengan
que ir a la cárcel, mucho me temo que detrás de eso hay algo, que
es posible que entre los viejos partidos hayan llegado a una especie
de acuerdo en la sombra para taparlo casi todo.
Pese
a ello, en la comparecencia, los viejos partidos de la oposición se
lanzaran contra Rajoy como el tiburón que huele la sangre, aunque
ese supuesto acuerdo sea cierto, aunque todo sea un paripé y una
escenificación de cara a sus respectivas huestes y votantes.
Aquí
todo es posible, y mas cuando nos dicen eso de que cuando el caso
Bárcenas sale en los medios está deteriorando enormemente eso que
llaman la “marca España”. Olvidan que lo que nos perjudica es la
corrupción en sí, y no quienes la denuncian en los medios o
informan de ella.