Reconozco
que estoy indignado por la táctica que está empleando el PP para
desacreditar al mensajero, al diario El Mundo, que viene publicando
documentos del caso Bárcenas. Resulta escandaloso comprobar, como el
Partido Popular distribuye por las tertulias de los medios, a sus
dirigentes y diputados, con el fin de ahondar en la teoría del
chantaje y lanzar sombras de sospecha contra el periódico en
cuestión, olvidando que solo es posible chantajear a alguien si éste
tiene algo que esconder.
Cuando
Rajoy dice que los medios deben ocuparse de lo verdaderamente
importante, da a entender que la financiación ilegal de un partido
es algo secundario, reflejando su catadura moral, su equivocada
escala de valores, y por supuesto, demostrando cero interés en
limpiar y regenerar su partido.
También
me resulta vergonzoso que un Rajoy contra las cuerdas por asuntos de
partido, trate ahora de protegerse con el manido argumento de
identificarse con el Estado y garantizar la estabilidad
institucional, intentando así blindarse ante la exigencia de que
asuma sus responsabilidades políticas.
Es
evidente que Rajoy y los suyos han equivocado la táctica a seguir,
en vez de buscar argumentos para defenderse, recurren al intento de
quitar credibilidad a unos indicios que para una parte importante de
la ciudadanía son claros. Desde mi punto de vista, el comportamiento
seguido por los populares en este caso es completamente indecente.
Que
en el PP se olviden de conspiraciones, la gravedad del caso reside en
la fuerza de los hechos.
Si
Rajoy se sigue negando a comparecer en sede parlamentaria para
contestar a las preguntas de la oposición y explicar todo lo
ocurrido, parece ser que puede haber Moción de Censura, capitaneada
por Rubalcaba, un cadáver político, alguien muy cuestionado en su
propio partido, coresponsable de la debacle zapaterista, sin proyecto
político conocido, presunto “líder” de un partido que ha
perdido su identidad y que carece de proyecto nacional, en
definitiva, Rubalcaba de hacerlo, protagonizaría una moción de
censura suicida de la que saldría seguro perdedor, y por supuesto,
sin certeza de que garantizara que Rajoy diera las explicaciones que
se pretenden con esta acción.
No
hubiera sido mucho mas lógico y sencillo que los partidos de la
oposición hicieran un plante indefinido y dejaran de acudir a las
sesiones del Parlamento hasta que Rajoy accediera a comparecer y
hablar sobre el caso Bárcenas, creo sinceramente que alguien se la
ha colado a Rubalcaba.