Sin
la enorme labor que están realizando, sobre todo Cáritas, y también
los Bancos de Alimentos y Cruz Roja, posiblemente, ese temido
estallido social ya se habría producido.
Solo
en mi provincia, en Sevilla, Cáritas cuenta con mas de dos millares
de voluntarios, quienes tratan a diario de sofocar el drama de sufren
un elevado número de familias. Desde que en 2007 comenzara el
declive económico, se le han triplicado a Cáritas quienes llegan a
su puerta pidiendo ayuda. El perfil de quienes piden ayuda a
cambiado, ahora podemos ver a personas que no hace mucho tiempo
gozaban de un nivel de vida muy parecido al nuestro, sobre todo para
ellos, es muy duro dar el paso y hacer pública su situación.
Es
evidente que muchos hogares se encuentran ya en una situación
económica terminal, que sus recursos se han agotado por completo y
no tienen mas opción que pedirle ayuda a quienes se la dan sin
pedirles nada a cambio, para así intentar cubrir las necesidades
básicas mas elementales.
El
pasado año, esta organización eclesiástica atendió a cerca de
22.000 familias, es decir, a cerca de 65.000 personas, algo que
significó un aumento de cerca del 18% sobre la ayuda prestada en
2011.
Los
dramas humanos que se están viviendo en la provincia de Sevilla han
obligado a Cáritas a recurrir al “asistencialismo”, no solo se
dedican a dar comida y ropa, incluso pagan suministros de los
hogares, incluso ha destinado fondos para evitar desahucios, lo que
sucede, es que estas acciones las realiza sin publicidad, y sin
buscar como otros, la máxima repercusión mediática.
Tras
la implantación del copago sanitario, Cáritas ha tenido que pagar
para que personas puedan tener acceso a los medicamentos, y esto
sucede en esto que llamamos “estado del bienestar”.
Otro
dato relevante, es que el 73% de las familias demandantes de ayuda
son españolas, lo que supone un aumento de casi el 30% con respecto
a 2011, mientras que el colectivo inmigrante muestra un claro
retroceso entre los beneficiarios de esta ONG católica, posiblemente
porque la falta de perspectivas laborales ha obligado a muchas
familias inmigrantes a volver a sus países de origen o a buscar
otros destinos mas propicios.
Conviene
resaltar, que Cáritas no es una ONG subvencionada, y que aquí en
Andalucía, las subvenciones que reciben son escasas y siempre tardan
en llegar.
Vivimos
en una sociedad plural, con ciudadanos que tienen creencias
religiosas y con otros que carecen de ellas, por ello, nunca he
entendido el hecho de que por ser Cáritas una organización
católica, haya personas que por prejuicios ideológicos sigan
tratando de minimizar la imponente labor que realiza. Hoy podemos
decir, sin temor a equivocarnos, que con los medios y recursos de que
dispone Cáritas, es con diferencia, quien mejor los optimiza, y me
refiero a las muy mejorables políticas sociales de las diferentes
administraciones y a su controvertida gestión.