El
Gobierno y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) han consumado
la renovación de un tercio del Tribunal Constitucional. Los cuatro
nuevos magistrados del TC son: Enrique López y Pedro Gonzalo
Trevijano, designados por el Gobierno, y Juan Antonio Xiol y Santiago
Martinez-Vares, designados por el CGPJ.
El
bipartito, que hasta ahora controla el sistema partitocrático que
padecemos, de nuevo ha impuesto sus pactos y sin sonrojarse en
absoluto, consuma aquello de que quien tiene mayoría y gobierna el
país, tiene mayoría y controla los altos tribunales. Todo esto es
una gran aberración, conductas no democráticas que se saltan a la
torera la separación de poderes que debe presidir cualquier sociedad
que se suponga democrática.
Aquí
no ocurre eso, aquí la vieja y caduca alternancia del PPSOE, se ha
trasladado a todo, y por supuesto a la Justicia.
Es
evidente, que en los tiempos que corren, lo aconsejable es que la
mayoría de los miembros del TC, tengan las ideas claras y firmes
convicciones, en la defensa del orden constitucional y de la unidad
de España. Lo que sucede es que esta frase tiene trampa, o ¿es que
debe entenderse que los magistrados no propuestos por la derecha
carecen de dichas características?
Enrique
López es colaborador de FAES y siempre se ha mostrado favorable a
los postulados del PP; Pedro González Trevijano es monárquico;
Santiago Martinez-Vares ha dictado sentencias contra la inmersión
lingüística; y Juan Antonio Xiol es socialista y lideró el sector
de magistrados que se mostró a favor de la legalización de los
partidos proetarras Bildu y Sortu, un tipo este último, que merece
todo mi desprecio, no por ser socialista, si no por allanarle el
camino a los compañeros de los asesinos para que desembarcaran en
las instituciones. Como se puede observar, magistrados políticos al
servicio del poder político. Lo de una Justicia independiente, está
muy lejos.
Que
por su perfil ideológico el actual TC es mucho mas fuerte ante el
independentismo, es incuestionable. Pero no debemos olvidar, que
Artur Mas se niega a cumplir las sentencias de cualquier tribunal,
que siempre lo ha hecho y que si el Gobierno de Rajoy sigue optando
por la táctica cobarde del apaciguamiento en vez de obligar a Artur
Mas cumplir las leyes, nada cambiará.
El
artículo 155 de la Constitución esta ahí, se busca a un presidente
con agallas para aplicarlo en Cataluña.