Lo
dicho por Aznar en su entrevista de ayer en Antena 3 TV no ha dejado
indiferente a nadie, y mucho menos a su partido. A los ciudadanos
españoles que pertenecen a la derecha sociológica, les salió del
alma eso de “ya era hora”, mientras que ese conglomerado de
disciplinados políticos profesionales, acomplejados de ética laxa,
que conforman el actual aparato del partido, se echaron a temblar.
Aznar
se desahogó, dijo todo lo que la prudencia le permitía decir, pero
se le entendió muy bien, lo suyo fue una enmienda a la totalidad a
la gestión de Mariano Rajoy. Lo hizo con respeto, pero no pudo
disimular su desacuerdo con la gestión del actual presidente.
Aznar
se convirtió ayer en el portavoz de la ciudadanía conservadora
española, y de forma clara y sin complejos, manifestó lo que
piensan las bases del Partido Popular.
Cuando
Aznar le reclamó a Rajoy “que actúe”, se sobreentiende que es
porque considera que está instalado en la pasividad; cuando le
exigió que “lidere la mayoría” es porque considera que no lo
está haciendo; y cuando le reclamó que “aplique el programa”,
es evidentemente, porque piensa que no lo está haciendo.
Llamó
a la actitud de Rajoy “lánguida resignación”, y le pidió que
actuara proponiendo objetivos y proyectos históricos.
Se
refirió al ministro Montoro y a su desmemoria, mostrándose
favorable a realizar una reforma fiscal y a bajar impuestos para así
reactivar la economía y dejar de castigar a las clases medias. Se
mostró partidario de hacer una reforma del Estado, para que según
sus palabras, sea “viable, eficaz y sostenible”; llegar a un gran
acuerdo relativo a las pensiones, así como, para regenerar las
instituciones.
En
lo referente al desafío de Artur Mas, puntualizó que el Gobierno
debe hacer cumplir la ley, dejando claro que para él no lo está
haciendo. Un claro reproche a la pasividad de Rajoy ante el
separatismo catalán.
Aunque
el momento mas intenso de la entrevista, fue cuando la entrevistadora
le preguntó si barajaba la posibilidad de volver a la política
activa, a lo que sugirió que si, siempre que se de una situación
extrema y respondió que “siempre he actuado conforme a mis
responsabilidades, con mi conciencia, con mi partido, con mi país”.
Cuando
le preguntaron si se arrepentía de haber nombrado sucesor a Rajoy,
no contestó, es evidente que le ha defraudado.
Que
las palabras de Aznar han creado un enorme malestar en la actual
cúpula del PP, es innegable, que van a obligar a que se abra un
debate interno también lo es.
Muchos
tuvimos ayer la impresión de que Aznar ayer le tomó el relevo a
Rubalcaba como jefe de la oposición.
Las
palabras de Aznar, son casi un calco a las que pronuncian
habitualmente Esperanza Aguirre, Alejo Vidal-Quadras u otros valiosos
políticos a los que la actual cúpula ha marginado. Lo que es
evidente, es que el futuro próximo se presiente “movidito”
dentro del Partido Popular.