Por
si no le bastaba a las familias y a las empresas responder a la
elevada deuda privada que tienen, la deuda del sector público no ha
dejado de crecer desde el inicio de la crisis, situándose en la
actualidad en el 88% del PIB. O lo que significa, que cada ciudadano
español soporta una carga extra de casi 20.000 euros derivada de la
deuda pública acumulada.
En
marzo del 2008, cuando Zapatero revalidó su mandato, la deuda
pública española solo estaba situada en el 36% del PIB. Desde esa
fecha, la deuda del sector público ha ido creciendo de forma
vertiginosa. En el periodo 2008-2011, Zapatero la llevó al 70% y en
el posterior año y medio, Rajoy la ha llevado al 88%.
Desde
que es presidente Rajoy, la deuda crece en mas de 400 millones
diarios, casi un 50% mas de velocidad de crecimiento que la de la
etapa Zapatero.
El
Gobierno central acumula el mayor volumen de deuda, un 140% mas que
en 2007; la deuda autonómica ha triplicado la del 2007; en cambio,
la de los ayuntamientos apenas creció un 0,1%. Todo parece indicar,
que a principios de 2015 se va a llega a una deuda pública por
encima del 100% del PIB, una cifra que según algunos expertos podría
desencadenar el temido rescate, independientemente de la mejora de
otros parámetros macroeconómicos.
Mariano
Rajoy se empecina en no adelgazar el Estado, esas administraciones
que en sus tres niveles nos están arruinando, que son un auténtico
pozo sin fondo. Si, esa es la realidad, la deuda pública española
es un caballo desbocado imposible de detener sin tomar medidas
drásticas.
Es
lamentable, que al único pacto de Estado al que han llegado PP, PSOE
y sus “teloneros” (IU y nacionalistas), sea el de no tocar la
mastodontica administración que soportamos, lo que conlleva para
ellos poder mantener el gran chiringuito que tienen montado a costa
de la ciudadanía. Queda claro, que a los viejos partidos, lo único
que les interesa es gobernar para mantener colocados a sus legiones
de enchufados, aunque con esa postura aboquen a la totalidad de los
españoles a un abismo de imprevisibles consecuencias.