El
último sondeo de Sigma Dos es muy esclarecedor en relación a la
difícil situación que atraviesa el PSOE. Dos de cada tres votantes
socialistas creen que Rubalcaba perjudica al partido y creen que otra
persona debería ocupar la secretaría general.
Lo
peor que le puede ocurrir a un gran partido, es tener un líder
quemado y desprestigiado, y carecer de banquillo para relevarle. Esa
es la triste realidad de un PSOE al que le pesa enormemente su pasado
reciente y que tiene un presente catastrófico. Un partido que se ha
quedado atrofiado, sin mensaje creíble, completamente desconectado
de la sociedad y que opta por intentar conseguir en la revuelta
callejera lo que los ciudadanos le negaron en las urnas.
Fiel
reflejo de lo que digo son los nombres que aparecen como posibles
sustitutos de Rubalcaba, todos ellos contaminados por haber apoyado
las políticas erróneas que han llevado al PSOE, y a la propia España, a su situación
actual. Si algún socialista piensa que Chacón, la otrora furibunda
antiespañola en plena operación de imagen, Madina, al que se le
conoce como ZP2, o Patxi López, ese que se sentaba en una mesa a
dialogar con sanguinarios terroristas, son la solución, está
equivocado.
Si
de la actual encrucijada no sale un PSOE con una agenda reformista y
regeneradora, será imposible que recupere la confianza de muchos
ciudadanos que se la han retirado. Si este PSOE se empecina en
mantener el gran pacto de Estado que tiene con el PP para no tocar
nada y, sigue apostando por la partitocracia manteniendo el
chiringuito actual que tienen montado los partidos viejos, los nuevos
partidos progresistas les seguirán arañando votos hasta reducirlo a
“un partido mas”.
El
PP y su mayoría absoluta ya nos ha demostrado que no está por la
labor de regenerar el sistema, que apuesta por el parche y la chapuza
a la espera de que escampe. Un PSOE con cada vez menos apoyo social, o
cambia o se diluye.