Así
dan testimonio de su democracia interna en el Partido Popular. Los
cinco máximos dirigentes del PP vasco, se montan una comida y
deciden que Arantza Quiroga sustituya a Antonio Basagoiti. Desprecian
absolutamente a sus bases y les importa un bledo si sus militantes
consideran que otra persona es mas adecuada para sustituir al nefasto
Basagoiti, quien por cierto, ya se ha asegurado un futuro
profesional, excelentemente bien remunerado, en el Banco de Santander
en México. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen.
Con
la elección de Arantza Quiroga, el PP se garantiza mantener la
infame propuesta política llevada a cabo durante el mandato de
Basagoiti.
El
golpe de mano llevado a cabo, es sin duda la reacción del equipo de
Basagoiti, con la complicidad de Rajoy, ante la intención de
Santiago Abascal de presentar su candidatura al puesto. Abascal es
presidente de Defensa de la Nación Española (DENAES) y un hombre
admirado y querido por las bases del PP en el País Vasco.
Santiago
Abascal, es de los que se niegan a aceptar el fin de ETA sin que
hayan vencedores ni vencidos. Las víctimas del terrorismo hace
tiempo que venían manifestando su disconformidad con la política
antiterrorista del PP, sintiéndose abandonadas por completo por el
equipo de Basagoiti y por el PP vasco.
Pocos
dudan de que si en la actualidad se celebrara una elección
democrática y directa en donde todos los militantes tuvieran derecho
a voto, Abascal barrería a Quiroga, la elegida a dedo.
Este
es el vivo ejemplo de lo que el Partido Popular entiende por
democracia interna, algo que se tenía que imponer por ley a todos
los partidos.