La
ciudadanía está sometida a tal bombardeo de información relativo a
la Infanta Cristina, que muchos de nosotros ya tenemos nuestra
opinión al respecto, y por supuesto, no podemos caer en el error de
defenderla con demasiada vehemencia, pues posiblemente la verdad
absoluta sobre este asunto no se sepa nunca.
Como
no podía ser de otra manera, tengo mi propia opinión, una opinión
que parece ser no coincide con la de la mayoría.
Lo
que no puede ser, es que si el juez Castro considera que la Infanta
Cristina fue “colaboradora necesaria” en los negocios
presuntamente fraudulentos de su marido, todos los antimonárquicos
de este país se sumen a sus tesis, y por el contrario, si la
Fiscalía sostiene que “de toda la intensa actividad investigadora
desarrollada, únicamente ha podido extraerse el hecho incuestionable
de que Doña Cristina de Borbón y Grecia figuraba como vocal del
Instituto Noos, de que su nombre aparecía reflejado en el folleto
publicitario del mismo y de que ostentaba participaciones sociales de
la entidad mercantil AIZOON S.L.”, todos los monárquicos y
antirepublicanos se sumen a la postura de la Fiscalía.
A
lo largo de nuestra historia siempre ha ocurrido, los españoles
siempre necesitamos defender dos posturas enfrentadas, parece
imposible que nos consigamos desembarazar de ese cainismo tan
perjudicial y recurrente, y rememos en el mismo sentido.
Soy
de los que piensa, que la Infanta Cristina ha sido utilizada
miserablemente por su esposo, quien ha usado su nombre y su imagen
para hacer negocio. Nadie puede creer, que la codicia mostrada por
Iñaki Urdangarin era compartida por su esposa. El papel que
representaba la Infanta en el órgano directivo de Noos, era el de
simple “florero”, al contrario que el de la esposa del socio, que
desarrollaba una función conocida.
Yo
era de los inocentes que pensaban que a los príncipes debían
dejarles casarse con la pareja de la que se enamorasen aunque no
fuera de sangre azul, tras los fiascos de Marichalar y Urdangarín mi
opinión ha cambiado, a los hijos de los reyes se les educa y se les
forma de una manera, son conscientes desde muy niños que tienen la
vida completamente resuelta en lo económico, que su misión es la de
servir a su pueblo y que deben de observar un comportamiento
ejemplar, al menos sobre el papel. Eso de enriquecerse a toda costa
parece que es una actitud exclusiva de los que somos plebeyos, y no
de todos.
Como
muchos, deseo que resplandezca la verdad y que se haga justicia, lo
digo porque hay demasiada gente interesada en hacerle daño a la Casa
Real a cualquier precio, hay medios de comunicación que se dedican a
intoxicar sobre este asunto y han perdido por completo el respeto
hacia las personas que la componen y hacia la Casa Real como
institución, ver algunos programas, por ejemplo, de La Sexta,
resulta bochornoso, y os lo dice alguien que defiende a ultranza la
libertad de expresión
Me parece muy acertado tu comentario sobre este asusnto. Creo firmemente que ha sido utilizada por su marido…