La
pobreza es alarmante y las privaciones se agudizan cada día que
pasa. En nuestra sociedad, los estragos se hacen cada vez mas
profundos, muchos españoles ya no tienen garantizadas ni sus
necesidades básicas más elementales. Esos que sufren, tienen que
ver a diario en los telediarios a esa multitud de saqueadores
corruptos que son los causantes de su situación, sabiendo que la
mayoría saldrán impunes, y se indignan.
Que
a raíz de la recesión, se ha producido el hundimiento del marco de
convivencia que nos dimos en la Transición, y se ha deteriorado
enormemente la cohesión social, es evidente. El sistema
constitucional del 78 hace aguas por todos los sitios y una parte
importante de la ciudadanía ya no cree en este sistema.
El
caso de la imputación de la Infanta, haya o no motivos para ello, ha
significado el antes y el después, de algo cuyas consecuencias
podrían ser devastadoras.
Empezamos
a tener la sensación, de que aunque la economía se recupere
aceptablemente, el sistema está herido de muerte a no ser que
líderes políticos de talla, de esos que no tienen los dos grandes
partidos, realicen las grandes reformas que los ciudadanos ansían y
que la Nación pide a gritos.
Ahora
todo está cuestionado, el funcionamiento de los partidos, la España
de las Autonomías, el fraude que supone el actual sistema de
representación política fruto de una Ley Electoral injusta, el
Estado del bienestar, la honestidad de las instituciones y hasta la
imagen de la jefatura del Estado y su familia. Lo que se hizo en la
Transición y su significado, no se ha sabido transmitir a las nuevas
generaciones.
Rajoy
ya no puede seguir poniendo excusas para no coger el bisturí,
repito, la situación social y económica ya no es excusa, o los
líderes políticos se meten en una sala y no salen hasta que lleguen
a un acuerdo, o esto se viene abajo.
Se
que lo que pido es muy difícil, pues los partidos políticos de
siempre están aún mas podridos que el propio sistema, pero algo
habrá que hacer.
Este
Gobierno, el del Partido Popular, recibió una mayoría absoluta
gracias a los votos de quienes le dieron su confianza para que
hiciera lo que prometió y mucho mas, y curiosamente se ha olvidado
de hacer esas reformas políticas y administrativas de calado. Y que
decir del PSOE, que ha olvidado la moderación y se ha convertido en
un pernicioso engendro bipolar.
Solo
el consenso político ha garantizado durante tres décadas la
cohesión necesaria para sostener el Estado, las nobles virtudes
políticas han desaparecido en pos del puro cálculo electoralista,
no entienden que si esto cae arrastrará a todos.
Todos
debemos darnos cuenta de que cada vez tenemos menos tiempo para
regenerar el sistema, o nos lanzamos a hacer la segunda Transición o
esos vientos revolucionarios que ya suenan pueden acabar con todo,
incluso con los despojos que nos quedan de ese sistema democrático
en el que muchos creímos, pero que nos hemos dado cuenta que lo
tienen secuestrado.