Camino
de la mitad de legislatura, y el Gobierno del PP, con Mariano Rajoy a
la cabeza, ha incumplido todas sus promesas electorales en materia
antiterrorista. En este asunto no pueden poner esa, cierta y
socorrida excusa, de que el anterior gobierno les dio cifras falsas y
por eso incumple sus promesas.
Lo
hemos podido ver recientemente en el Aberri Eguna, ese acto de
exaltación independentista que celebran todos los años. Tanto Sortu
como Bildu, ante la infame inacción de este Gobierno, se dedican a
campar a sus anchas por el País Vasco convencidos de que pueden
hacer lo que quieran. Estas dos franquicias etarras han realizado una
descarada exaltación y apología del terrorismo sin que hasta la
fecha la Fiscalía General del Estado haya movido ni un solo dedo. Y
eso que existen pruebas de sobra para que, con la ley en la mano, el
Gobierno pueda instar a su ilegalización.
Hace
unos cuantos años, ETA ni soñaba estar como está ahora, están
presentes en las administraciones con una cuota importante de poder,
manejan grandes presupuestos y tienen acceso a la información
privada de los contribuyentes. Para que quieren matar, sin pegar un
solo tiro están consiguiendo, uno tras otro, la mayoría de los
objetivos que perseguían desde su creación.
Está
claro que son tiempos difíciles para las víctimas, teniendo en
cuenta que tampoco se produce ningún avance encaminado al
esclarecimiento de los cerca de 300 asesinatos de ETA que siguen sin
resolverse.
Tanto
PP como PSOE, nos cuentan esa milonga de que “ETA está derrotada
socialmente”, algo completamente falso teniendo en cuenta que en
las últimas elecciones, sus franquicias, han obtenido los mejores
resultados de su historia.
Si
ETA no mata, es sencillamente porque no le hace falta, lo de su
debilidad es muy relativo, siempre podrían tirar de unos cuantos
descerebrados para asesinar de nuevo.
Aún
recuerdo cuando Mariano Rajoy desde la oposición, asumía las tesis
de la AVT y le reprochaba a Zapatero su política antiterrorista.
Ahora está muy claro, utilizaba un discurso que le servía para
conseguir votos, una vez en el poder la careta se le ha caído.