Quien
le iba a decir a Amparo Rubiales, cuando en la clandestinidad antes
del fin de la dictadura, militante ella de un grupúsculo de extrema
izquierda y auténtico azote del PSOE, a quienes llamaba “cómplices
del capitalismo”, que iba a llegar donde ha llegado.
Esta
doctora en Derecho, es profesora de la Universidad de Sevilla, y
desde julio, presidenta del PSOE de Andalucía. Ha
sido
concejala
en
el
ayuntamiento
de
Sevilla,
vicepresidenta
de
la
diputación
provincial
de
Sevilla,
consejera
de
la
Junta
de
Andalucía,
diputada
andaluza,
senadora
y diputada
por
Sevilla,
gobernadora
civil
de
Sevilla
y
delegada
del
gobierno
en
Andalucía,
vicepresidenta
segunda
del
Congreso
de
los
Diputados
y
miembro
del
Consejo
de
Estado.
Tras
pertenecer al PCE, vio la oportunidad de integrarse en el PSOE y
acertó, toda una vida viviendo de la política, una de las figuras
mas notorias del socialismo andaluz, ese que creó un régimen en
nuestra tierra caracterizado, salvo por honrosas excepciones, por el saqueo y por el expolio, y que ha llevado a
Andalucía a la situación actual, al furgón de cola de las regiones
europeas en lo referente a riqueza y bienestar.
Amparo
Rubiales tiene un bufete, bufete Estudio Jurídico Itálica, junto a
otros abogados, y lo alterna con su cargo de presidenta del PSOE
andaluz. Estos últimos días, nos hemos enterado a través del
diario El Mundo, que este bufete tenía como cliente a Nueva Rumasa
en el año 2009 y parte del 2010. Que por la intermediación del
bufete de Rubiales, una empresa propiedad de José María Ruiz
Mateos, consiguió una ayuda de la Junta de Andalucía de 2,2
millones de euros, y lo mas grave, que tras conseguirla, el
mencionado bufete recibió 6000 euros mensuales en metálico durante
un largo periodo de tiempo.
En
los libros de contabilidad que la justicia le ha intervenido a los
Ruiz Mateos, aparecen anotaciones de 6000 euros especificando que se
han pagado en “B”, es decir, con dinero negro, un dinero nunca
declarado por ninguna de las dos partes y, que por lo tanto, nunca
tributó a Hacienda.
Desconozco
en que momento de su vida, Amparo Rubiales dejó de ser una
revolucionaria utópica, para convertirse en lo que ha terminado
siendo, una política al uso. Y por lo que parece, según lo
denunciado por El Mundo, su actual ideología, es la de esa mayoría
de políticos cuyo fin único es llenar su “saca”. Está claro
que la presunción de inocencia siempre debe estar presente, pero que
alguien me explique como puede una señora que es presidenta del
PSOE-A, gestionar ayudas y licencias para empresas, en ayuntamientos
dirigidos por camaradas de su propio partido, ¿Que alcalde
socialista se va a atrever a decir NO a un cliente de su presidenta?
Pero
no nos equivoquemos, estos ilustres socialistas, al final, solo han
quedado para dirigir chiringuitos dedicados al tráfico de
influencias, son simples “conseguidores” que se están forrando
al amparo de la impunidad que les proporciona el régimen que ellos
mismos han creado.
No
quiero dejar de hacer mención, que otro de los ilustres socios de
este bufete es Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho
Constitucional, uno de los gurús de la izquierda andaluza que
habitualmente nos deleita en la prensa “progre” con sus
infalibles soflamas. Como vemos, Dios los crea y ellos se juntan.